“Las  ciudades  respiran”
El artista Rafael Gutiérrez percibe el alma de las ciudades y las traslada a sus cuadros en los que reina el color, más allá de las características que cada ciudad tenga.
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Cuando visite otra ciudad que no sea la suya y especialmente si es de otro país, deténgase a escuchar su respiración, su vida.

Ese palpitar donde confluyen constantemente las vibraciones de las personas que las habitan, distintas pero amalgamadas por una forma de ser, de comportarse, de producir; fusionadas por una cultura.

Cultura que llega a darle identidad propia a las ciudades, en las cuales se percibe aunque se encuentren desiertas de gente.

“Las ciudades respiran por medio del color y las formas. Cada una tiene su esencia, sus olores, sus matices, aun sin la presencia humana”, dice Rafael Gutiérrez Nigro, un artista que desarrolló la pasión irrefrenable de pintarlas.

El se había graduado de diseñador en Costa Rica, pero en 2012 decidió trasladarse a Buenos Aires, Argentina, para estudiar redacción publicitaria en la Escuela de Creativos Brother.

Ahí “esa ciudad que tiene arte en cada esquina despertó en mí inquietudes y empecé a pintar”, explica el artista.

Lo primero que Gutiérrez hizo fue un mural de tres por dos metros en una casa del barrio Palermo y luego siguió haciéndolos en diferentes sitios.

Un año después, el pintor regresa a Costa Rica y aunque comienza a trabajar en publicidad, sigue pintando murales y luego formatos más chicos.

Hoy la sensación que se puede sentir al ver sus cuadros, que reflejan las edificaciones de las urbes, es de asombro especialmente por el manejo del color.

En muchas de las pinturas, incluso, los edificios o conjuntos de construcciones - en donde resalta la preferencia del artista por el cubismo- se elevan como queriendo buscar en el cielo el origen de esos rayos de luz que los objetos absorben y reflejan según su forma o composición, y que nos permiten verlos de tan variados colores.

Habitan también, en muchos de los cuadros de Gutiérrez, los relojes, como recordando el paso de los años que a veces modifica y otras conserva el aspecto de las ciudades.

“Pienso que el tiempo, presente en mis cuadros por medio de los relojes, es algo que está ahí siempre pero no podemos controlar”, reflexiona el artista.

“Mi paso por Brother me permitió descubrir el maravilloso mundo del arte”, dice Gutiérrez, quién ha seguido visitando otros países de Latinoamérica, y dejando en esas ciudades sus murales.

Usted puede tener un encuentro con esas ciudades, presentes en los cuadros de este artista, ya que una docena de ellos se encuentran expuestos durante todo este mes en la Sala de Exposiciones del Instituto Nacional de Aprendizaje, INA, de lunes a viernes de ocho de la mañana a tres de la tarde.

Una más de las muestras que el INA realiza en sus instalaciones de La Uruca, desde hace 20 años, para que tanto estudiantes como personal que labora en la institución tengan un acercamiento al arte, ese gran inspirador y generador de espíritus creativos.

Rafael Gutiérrez comenta que vende con éxito sus obras por medio de su cuenta de Facebook .

Este año, el artista fue jurado en el área de ilustración del certamen “Cuentos de mi tía Panchita”, organizado por un colectivo sin fines de lucro  mediante el apoyo brindado por el Ministerio de Cultura y Juventud a través del “Fondo de financiamiento de proyectos de las artes literarias”, del Colegio de Costa Rica.

Y este pintor sigue viajando. En su maleta no falta su cuaderno de bocetos, en donde van engendrándose imágenes citadinas que luego cobran vida en sus obras.

“Me encanta la naturaleza pero me apasionan también las ciudades”, dice Gutiérrez Nigro, un artista que ha descubierto el hálito de las urbes, ama respirar en ellas y llevarlas a sus cuadros.

 


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores Jefes y Directores de Proyectos

Candilejas.cultura@gmail.com


Fotos: Gerson Vargas /La República y Cortesía

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