Macarena Barahona

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Jueves 21 Febrero, 2008

Cantera
La Juventud olvidada

Macarena Barahona

Empecé mi vida laboral muy joven, deseando independencia económica, conocimiento y experiencia de la vida social y productiva. Segura de que esos primeros trabajos poco calificados los dejaría atrás en mi busca de preparación académica, y que iría desarrollándome como profesional.
Me dedico a la academia como una de mis principales responsabilidades en la Universidad de Costa Rica y los sueños de los cientos de jóvenes que asisten a nuestras clases, son los sueños privilegiados de los elegidos del sector de nuestra juventud que logró como meta, ingresar a la Universidad de Costa Rica y como sueño personal, estudiar una carrera que les permita aspirar a un mejor modo de vida, o al menos, mantener el propio, en su futuro.
Pero esa juventud costarricense olvidada en las políticas públicas y privadas, solo vista como la mano de obra barata para el sector de servicio o el turismo, o la población meta para vender objetos y mercancías superfluas, y manipular sus sueños, es la que conformará nuestro futuro de sociedad.
La excluida, excluida hasta en sus propios sueños de adolescentes como lo evidencia la encuesta encargada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas a la empresa Demoscopía.


Solo un 28% de los jóvenes completa la educación secundaria, un 15% alcanza estudios universitarios, el 23% está fuera de la educación secundaria, el 60% de los jóvenes entrevistados está fuera de la educación y lo impactante es que al 28,7% de los hombres y al 26,5% de las mujeres no les interesa el estudio.
Esta responsabilidad social de que los jóvenes no vean en el estudio la única fortaleza y posibilidad de mejorar cualitativamente sus modos de vida y luchar así contra el proceso de pauperización social que vivimos.
Nuestra sociedad ha llevado al abandono y al olvido a nuestra juventud. Un futuro de más pobreza y lógicamente con sus consecuencias nefastas en todos los aspectos de nuestra vida como colectivo humano.
No solo la pobreza es a la juventud su enemigo, sino también la falta de sueños de superación es el mayor enemigo para una vida mejor cuando adultos.
Estos datos deben llevarnos a reflexionar sobre el sentido de la educación pública y privada; porque ambas son las responsables del éxito en las elecciones de nuestra juventud, la responsabilidad social de las instituciones educativas es el garante de un futuro para nuestra olvidada juventud.