Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 13 Septiembre, 2011


La Calificación en Competitividad

¡Nos falta competitividad! ¡Oh, seguimos perdiendo competitividad! Esta se ha convertido en una frase trillada; una frase que al comentar con un vecino o colega ya no hay mucho más que decir. Qué no se ha mencionado de la competitividad, cuántos estudios hay de qué es, qué es lo que hay que hacer y hasta el cómo.
Ha dejado de ser una noticia. Volvimos a caer en el último informe del Foro Económico Mundial (World Economic Forum) y nadie dice nada. Ya es parte del día a día, vivimos con ello en el sector privado y algunos cuantos del sector público parecen estar ajenos al mismo. La mejor dramatización de ello lo vemos en la reciente película de Hernán Jiménez. Cuántos de nosotros vivimos esa frustración a diario.
Desde 2005, el Foro Económico Mundial ha basado su análisis de la competitividad en el Índice Global de Competitividad (Global Competitiveness Index GCI) como una herramienta que mide aspectos de la macro y microeconomía para el desarrollo de la productividad empresarial. Estas suenan como palabras sofisticadas y extrañas a la mayoría de la población. ¡Dónde está nuestra conciencia!
Esto se mide debido a que sin generación de inversión, tanto nacional como extranjera, y con el mejoramiento de la productividad, un país es más desarrollado y por supuesto tendrá un índice menor de pobreza y desempleo. Cuándo han visto que un país desarrollado dependa únicamente de la generación del empleo público.
Ahora bien, ¡díganme una sola empresa que no tenga que hacer trámites en el sector público! ¿Cuál es la calificación que usted le da a ese funcionario detrás de la ventanilla?
En el WEF se define competitividad como el grupo de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.
El nivel de productividad, en cambio, mide el nivel de prosperidad que puede ser “ganado” por un país. Si efectivamente así es, la palabra “earn” es clave. Traducido textualmente es “ganar”. Para ganar algo hay que trabajarlo, no es como jugar la lotería. La única manera de ganar competitividad haciendo nada es que los demás desmejoren. Algo que definitivamente es todo lo contrario. ¡Y por supuesto, pensar así es de mediocres!
Algunas instituciones están trabajando en la mejora de sus servicios; sin embargo, si estamos haciendo algo, no es suficiente y no somos todos.
El nivel de productividad también determina el grado de retorno obtenido por la inversión en una economía. En otras palabras, una economía competitiva debería ser una economía con mayor y más rápido crecimiento en el tiempo.
La calidad del servicio de nuestras instituciones públicas tiene una alta influencia en la competitividad y en el crecimiento de nuestra economía.
La pregunta es, ¿cuándo vamos a dejar de poner la carreta delante de los bueyes? Qué es primero, ¿el huevo o la gallina?
Los invito a leer el reporte en la pagina web del (WEF), desgraciadamente lo único nuevo que nos dice es que ahora hay un factor más por el cual preocuparnos: la seguridad. Tema que en realidad es claro desde hace años para nosotros, lo único es que ya salió de nuestras fronteras al oído de todos en el mundo como un factor crítico y de confianza.
Estamos en una competencia mundial para la generación de empleo e inversión. Si seguimos pensando y actuando igual, seguiremos perdiendo puestos. Como mencioné en mi columna anterior, ¿cómo mejorar si seguimos haciendo lo mismo?