Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 19 Marzo, 2014

¿Habrá campo para un tercer partido heterogéneo, con líderes visionarios con capacidad de entender las necesidades del pueblo? Todo indica que sí


La autoclasificación de los ticos


En los últimos 25 años del siglo XX era común oír a un tico decir “soy liguista, católico y socialcristiano” o quizás “saprissista, evangélico y liberacionista”. Podía haber cualquier permutación entre las categorías, pero al final de cuentas el equipo de fútbol, la religión y el partido político preferido servían para explicar al resto de los coterráneos exactamente donde estaba parada la persona que se presentaba.
Mientras que las autodefiniciones de equipo de fútbol y de religión se han mantenido en el siglo XXI, ya no es así con el partido político; los dos que lucharon uno contra el otro en cada elección durante casi tres décadas se encuentran desanimados, cansados y desprestigiados.
Casi tres de cada cinco costarricenses ya se clasifican políticamente como parte de otra agrupación o que no apoyan a ninguno en 2014.
Esto no quiere decir que el Partido Liberación Nacional (PLN) o el Partido Unidad Social Cristiano (PUSC) están muertos; por ejemplo, esta segunda agrupación ha mantenido un apoyo de 13-15 por ciento del electorado durante todo el siglo XXI.
Si no fuera por la desafortunada decisión de elegir un candidato presidencial que se quitó a media campaña, es probable que sus fortunas electorales hubieran mejorado.
En el caso del PLN está claro que el pueblo quiere un cambio y que un tercer periodo en el poder no es tolerable para la mayoría de los votantes.
Sin embargo, para revivir estos dos partidos con miras a las elecciones de 2018, no hay una receta que se pueda aplicar a los dos.
En el caso del PLN pareciera que ninguna figura de los últimos dos gobiernos es aceptable para los votantes. Está claro también que tiene que reubicar sus prioridades, preocupándose como prioridad por la movilidad socioeconómica de los más necesitados y también de la clase media.
Costa Rica ha sido un país donde con educación, salud y mucho trabajo una persona nacida en una familia de muy pocos recursos podía mejorar su posición significativamente y pasar a la clase media.
Con la misma receta, alguien de la clase media podía prosperar y terminar mucho mejor que donde comenzó su vida.
Esta movilidad social vertical ascendente ha mermado mucho en el siglo XXI y los dos gobiernos del PLN no tuvieron esta como prioridad. El resultado es que la brecha entre los más adinerados y la clase media ha crecido y entre estos dos grupos y los pobres todavía más.
En el caso del PUSC pareciera que ya ha habido renovación de cuadrillas y lo que falta ahora es un liderazgo fuerte que pueda tomar el timón y mover la agrupación hacia adelante. ¿Rodolfo Piza?
Este partido ya se ha reposicionado y en vez de estar a la derecha del PLN, ahora se encuentra a la izquierda del verde y blanco.
¿Habrá campo para un tercer partido heterogéneo, con líderes visionarios con capacidad de entender las necesidades del pueblo?
Todo indica que sí, y que el Partido Acción Ciudadana (PAC) podría serlo.

Carlos Denton
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