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Sábado 1 Marzo, 2014

Ni la corrupción política en Costa Rica, ni sus problemas socioeconómicos se han materializado a partir de una “niebla roja”


La amenaza comunista en Costa Rica

Las actuales condiciones de vida que enfrentan muchos venezolanos (inflación al 56%, escasez de harina y leche en los supermercados, una de las peores tasas de criminalidad en el mundo) han traído nuevas protestas y violencia a las calles de Caracas. En Costa Rica, los problemas de Venezuela adquieren un significado diferente. La República Bolivariana ha servido como una forma de retórica abreviada, tanto para las tendencias políticas de derecha y de izquierda. Para la derecha, Venezuela evoca imágenes del demonio comunista que se alimenta de los niños de la burguesía. Para la izquierda, representa el ejemplo del socialismo utópico, un paraíso marxista en la tierra.
Esta división ideológica ha sido rentable para la elite política en Costa Rica. En 2007, la Venezuela de Chávez era el espectro que se cernía sobre el TLC. Desde el "memo" del VP Kevin Casas en 2007 hasta el "temor rojo" dirigido contra José María Villalta en 2014, el fantasma comunista de Venezuela, ha estado presente en Costa Rica.
Ahora, tratando de utilizar esta táctica contra Luis Guillermo Solís, están llamando al PAC los nuevos comunistas. ¿Pero, existe una amenaza comunista en Costa Rica?"
Hay ciertas similitudes entre la Pre-Bolivariana Venezuela y la Costa Rica de hoy. La muerte del bipartidismo durante los 20 años anteriores a la elección de Chávez también está ocurriendo en Costa Rica. Además, los escándalos de corrupción política en la Venezuela de los años 80 y 90 dejaron a sus ciudadanos hartos de la política tradicional. Igual en Costa Rica los escándalos de corrupción han creado la desconfianza de los votantes.
Otro factor que inclinó a Venezuela al socialismo fue el cambio en las condiciones económicas en la década de 1990. Según la ONU, entre 1988 y 1998 el ingreso medio de los venezolanos cayó un 45%, los niveles de pobreza aumentaron un 18%, y la clase media se contrajo. Estos factores provocaron la desintegración social y la duplicación de la tasa de criminalidad.
Hoy, Costa Rica se enfrenta a muchos desafíos similares. El desempleo es el segundo más alto de América Latina según Cepal. Los gobiernos de los últimos 20 años no han podido reducir la pobreza de un 20%. Según el Banco Mundial (BM) este quinto de la población gasta casi el 8% de sus ingresos solamente en arroz. También, la brecha entre ricos y pobres ha crecido a pesar de un aumento en el PIB.
La inseguridad ciudadana se ha acentuado en Costa Rica. En 2011, el BM reveló que las víctimas de delitos se duplicaron entre 1997 y 2008. En 2014, después de cuatro años de una presidenta elegida bajo el eslogan "Firme y Honesta", enfatizando el fin de la corrupción y la inseguridad ciudadana, el BM volvió a reiterar que "el país se enfrenta a crecientes niveles de delitos relacionados con el tráfico de drogas".
Ni la corrupción política en Costa Rica, ni sus problemas socioeconómicos se han materializado a partir de una "niebla roja". No son resultado de la retórica política y las creencias del Frente Amplio. Ni se pueden poner ahora en la puerta del PAC, que nunca ha tenido las riendas del poder político.
La amenaza de que Costa Rica podría convertirse en la próxima Venezuela se encuentra en dos décadas de corrupción gubernamental y fallidas políticas económicas.

Dr. Gary Lehring Ph.D

Profesor ciencias políticas
Smith Collage - Northampton, Massachusetts
[email protected]