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Martes, 12 de noviembre de 2019



COLUMNISTAS


La violencia como medio de resolución de problemas sociales

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 25 octubre, 2019


Sinceramente

La violencia como medio de resolución de problemas sociales

Si la sociedad sufre de problemas profundos de equidad, hay que resolverlos enseguida. Si la sociedad presenta desempleo, hay que reactivar la economía. Si la sociedad presenta grandes brechas en la educación, el entrenamiento y la creación de destrezas en amplios sectores de los costarricenses, deben ser atendidos con absoluta urgencia y prioridad. Si un 20% de la población vive en pobreza, hay que sacarla de esa condición con espíritu de urgencia.

Nunca debe dejarse que la violencia estalle por problemas conocidos por los gobernantes y que no han sido atendidos debidamente. Es inexcusable que los problemas se conozcan, pero se pospongan en su solución y que los distractores sociales se usen para desviar la atención de las dificultades y carencias para no enfrentarlos. Esperar a que la violencia estalle es absolutamente inexcusable. La represión solo aumenta el nivel posterior de agresión y desasociego.

La violencia y la muerte, así como la destrucción y el saqueo no construyen. No es posible alcanzar el desarrollo mediante bombas incendiarias. Jamás hiriendo policías en las calles o saqueando supermercados se mejoraron las condiciones de un país. Quemar un hospital deja sin servicio y sin trabajo a cientos de personas y no resuelve nada.

Quemar 19 estaciones del metro o incendiar los autobuses de transporte público – como sucedió en Chile- no va a hacer más que degradar la calidad del servicio de esas organizaciones que transportan a cientos de miles de personas cada día.

Explotar de manera inmisericorde a los trabajadores genera impotencia en ellos y desata la violencia en las sociedades. No es posible que el fruto del trabajo de una sociedad se distribuya siempre de manera desigual e injusta y que las autoridades se sorprendan de brotes de violencia en Ecuador, Venezuela, Chile, Argentina y otros países de Latinoamérica.

El respeto entre las partes es la paz social. El progreso y el desarrollo de todos es la paz. El estudio y el trabajo son la paz. La vivienda digna es la paz. La erradicación del narcotráfico es la paz. La comprensión de la naturaleza complementaria de la empresa privada y el estado es el progreso, como también lo es la complementariedad del empresario con sus trabajadores.

Una sociedad construida sobre desigualdad y sobre el resentimiento, sobre la polarización y las brechas insalvables de ingreso, educación y participación política es una sociedad camino a la inestabilidad y camino a la violencia social. Una sociedad construida sobre la represión del ejército y de los antimotines termina por tener al ejército dentro de las filas de los manifestantes porque los soldados salen del mismo tejido social de aquellos que están insatisfechos.

Partidos políticos y líderes de la clase política que no comprendan estas puntuales verdades de perogrullo no viven en este planeta. Partidos políticos que pasen en la discutidera sin propuesta y en la crítica y en el insulto sin planes para atacar los problemas sociales básicos de las comunidades no son partidos políticos, son payasos. Políticos que usufructúen de grandes salarios y lujosas condiciones en sus puestos de elección popular están desconectados de la realidad presente en América Latina.

Política restringida a decir “chistes”, salir en las fotos de selfies con la lengua de fuera, bailoteando por los caseríos y prometiendo lo que las comunidades quieren oír, pero a sabiendas de que no podrá cumplir con esas promesas vacías conducirán a la sociedad al barranco y a la desilusión democrática de los ciudadanos.

Gastar préstamos hasta agotar la capacidad de endeudamiento de un país para financiar sueldos y privilegios, pensiones de lujo con cargo al erario y desperdiciar recursos, hacer negocios al amparo del puesto político, usufructuar la información obtenida en altos cargos para lucrar, desequilibrar en demagogia el presupuesto nacional, hacer leyes sin calcular el costo de las mismas, todo eso es el empedrado hacia la violencia y la insurrección ciudadana.

O somos más serios o vamos a acabar con nuestro país. O rectificamos con premura o la dirección que le hemos dado a Costa Rica nos llevará a la verdadera catástrofe. O aprendemos a elegir o seguiremos teniendo mediocres gobernando. O variamos la forma de elegir la Asamblea Legislativa o seguiremos teniendo un Parlamento donde los seis asesores que tienen cada uno de los diputados serán los gobernantes no electos y los legisladores verdaderos seguirán detrás de la folclórica ignorancia y la consabida superficialidad de muchos que hacen politiquería día y noche sin estudiar, comprender ni proponer soluciones a los apremiantes problemas del país.

Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Argentina, Chile y México enfrentan hoy el cobro de las deudas de la demagogia y el populismo, la corruptela, la explotación, las brechas, la ignorancia y la desesperación de poblaciones inmensas mal gobernadas por décadas.

Mirémonos los costarricenses en todos esos políticos y en todos esos problemas y, a su vez, en la reacción de violencia y en la senda de estado fallido que transitaron. Quizás todavía podamos enderezar el rumbo en Costa Rica.

Pensemos siempre en el país, en el nosotros, no en el yo. Pensemos en Costa Rica, que la patria siempre es primero.

Emilio R Bruce

Profesor

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