Logo La República

Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La sacaron de la Caja

Leiner Vargas [email protected] | Martes 13 junio, 2017


Reflexiones

La sacaron de la Caja

Revancha o no, lo cierto es que la decisión del presidente Solís de pedirle la renuncia a la Dra. María del Roció Sáenz como presidenta ejecutiva de la Caja de Seguro Social, marca nuevamente la gestión del gobierno como improvisada y falta de tacto político. Algunos podrían decir que ha actuado correctamente y que, debilitar la Caja y su autonomía, a tan solo diez meses de dejar el poder, ha sido un acto de consistencia y de hidalguía política. Sin embargo, creo que para quienes hemos dado seguimiento a la labor de la Dra. Sáenz al mando de la empresa más grande que tiene el país, podríamos simplemente decir que ha perdido más el gobierno de lo que el berrinche y la revancha le puedan haber dejado.

Lamentablemente, el Presidente se desdice con su actuación, de lo solicitado expresamente a la Junta Directiva de la Caja, donde la mayoría de sus miembros han sido nombrados por la actual administración, cede para complacer a los gremios sindicales y algunos de sus asesores más cercanos, que ya miraban con recelo la valoración positiva que se venía reflejando en el trabajo, de la que hasta hace una semana fuese presidenta de la Caja. No se logra nada con dividir y crear más conflictos sociales entre los gremios, los empresarios y el Estado. Tampoco se logra nada en la gestión pública de la institución, que perderá el impulso de lo actuado en los últimos tres años y terminará, presa de la cotidianidad en estos últimos 100 metros del trabajo del gobierno de turno.

Esta vez, la gota que derramó el vaso han sido las definiciones acerca de: ¿cómo resolver la insostenibilidad financiera del régimen de Invalidez, Vejes y Muerte (IVM)? Sobre este tema, no podríamos decir que la Caja hubiese sido transparente o consistente en su accionar, por muchos años la Gerencia de Pensiones de la institución fue omisa, evasiva e inclusive irresponsable, dejando pasar oportunidades para atender a tiempo las solicitudes de información y de actuación que pedían los estudios actuariales de la SUPEN. Es precisamente con la publicación del informe de la Universidad de Costa Rica, que se abre la caja de Pandora y se observan las deficiencias estructurales, que tiene el pilar básico de pensiones más importante de los y las costarricenses.

A diferencia de otros regímenes, donde es una exagerada dotación de beneficios, las edades de pensión anticipadas o las recalificaciones injustas y éticamente incorrectas las que provocan un desfalco de los recursos, la situación del IVM es esencialmente producto de un cambio en el patrón del empleo, una redefinición de la pirámide poblacional del país y una gestión financiera insuficiente para garantizar la rentabilidad básica del fondo. Ante lo anterior y a pesar de existir medidas paliativas al sistema, las contribuciones nuevas a la reserva son insuficientes para cancelar los actuales y proyectados beneficios, o salidas, comprometidas por el régimen. Debemos recordar que el IVM es un componente esencial de la democracia social y del balance para mantener la paz social y detener el deterioro de la desigualdad económica. Es también un mecanismo solidario de compensación a quienes por distintas razones no pudieron ser exitosos en su carrera profesional y debieron permanecer en puestos o empleos de bajo nivel de calificación.

Técnicamente hablando, la solución a la problemática del IVM es simple, aumentar los ingresos o cuotas de los actores participantes (trabajadores, patronos y el Estado); aumentar los requisitos para acceder a los beneficios, inclusive la edad a la que es posible pensionarse, finalmente, reducir aún más los posibles beneficios recibidos en las distintas condiciones de pensión. Una o las otras o, una combinación entre ellas, sería a simple vista la solución técnica posible para evitar caer en bancarrota. Ahora bien, existe una cuarta posibilidad que sería desligar de la Caja la gestión, administración y custodia de los regímenes de pensiones. Lo anterior, permitiría especializar a una institución en lo referente a las pensiones, algo que podría evitar la actual injerencia política. Para lo anterior, se requiere una ley que permita separar la actuación del gigante de la Seguridad Social costarricense. Dándole a la gestión de las pensiones competencias modernas, una junta directiva acorde con las competencias financieras y actuariales requeridas y sobre todo, modernizar la actual administración financiera y desligarla de los vaivenes de la salud.

No faltará quien de forma salomónica diga, que debemos tomar recursos del presupuesto nacional para financiar también las pensiones del IVM, como se hace ya con las pensiones del Magisterio, de Hacienda y del Poder Judicial. Pero tampoco existe ni un acuerdo en aumentar los impuestos o reducir los gastos en el Estado, que pudiese dar margen para financiar las pensiones con recursos de la hacienda pública. Así las cosas, la decisión de la Junta Directiva de la Caja fue y sigue siendo, la correcta. Es necesaria para permitir el margen de acción al IVM, sin llegar a tener el agua al cuello. Permite el discutir las otras medidas que se requieren sin caer en la desesperación.

Pero claro, no era políticamente correcta, electoralmente incorrecta dirían algunos y significa, sacarle del bolsillo el dinero a los y las costarricenses. Señor Presidente, no se castiga al mensajero por lo amargo del mensaje. Mucho menos, cuando el mensajero ha sido fiel y cumplido con creces los objetivos planteados. Deja usted un punto gris más de su gestión al caer presa del revanchismo y del populismo de quienes le han aconsejado mal nuevamente. Mis respetos para la doctora Sáenz y su huella en la institución, ha demostrado usted ser consistente con el país y tener las botas de la seguridad social bien puestas, es valía para los y las costarricenses el tener mujeres de su calibre, bienvenida de nuevo a la academia y cómo decía Don Pepe, siga usted en la lucha sin fin.

www.leinervargas.com