Durante casi 30 años, BDS —el bufete que cofundó en 1997— ha desafiado la lógica tradicional del ejercicio del derecho en la región. Cuando la mayoría de firmas corporativas abría pequeños departamentos de laboral como apéndice a sus operaciones, BDS hizo lo opuesto: apostó su existencia únicamente a la asesoría preventiva laboral para patronos multinacionales. Fue una apuesta que requería disminuir servicios y clientes, ingresos seguros y la comodidad de una práctica generalista. Fue también, una de esas decisiones que solo se toman cuando tienes "muy poco que perder y mucho que ganar", como crudamente la describe Marco.