Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 28 Diciembre, 2016

Pizarrón

Izquierdas, derechas y populismo

III

Vladimir de la Cruz


Dentro de la protesta de los llamados movimientos populistas de derecha, especialmente europeos, también se encuentran los siguientes planteamientos:
1. Lucha contra la integración política de países, como la Unión Europea, porque no satisface en sus resultados,
2. La integración ya no tiene nada más que ofrecer,
3. Salida de la Unión Europea,
4. Salida del euro como moneda regional,
5. Rechazo a la globalización, como modelo de relaciones internacionales,
6. Fortalecimiento del localismo nacional,
7. Que la globalización ha generado desempleo,
8. Que la globalización ha generado crisis económicas locales,
9. Que la globalización ha disminuido el poder de compra de los ciudadanos,
10. Enfrentar las políticas económicas llamadas neoliberales,
11. Enfrentar a las elites del poder que ha dirigido estos procesos locales de la globalización por los efectos negativos obtenidos,
12. Se amenaza la seguridad nacional,
13. Se altera o socava la vida tradicional,
14. Se necesita recuperar el control de la vida de las personas por las personas mismas y el control de la vida los países.

El próximo año, 2017, en Europa habrá elecciones en Francia, Alemania y Holanda donde los grupos populistas de derecha han logrado acumular fuerza y han planteado movimientos políticos orientados a la salida de la Unión Europea, la eliminación del euro como moneda, aparte de las reivindicaciones locales o específicas que tienen que ver con los planteamientos que he venido apuntando, asociadas a xenofobia, racismo y antigrupos étnicos o raciales, y por el peso que se les percibe en algunos de estos país, así en Estados Unidos el 17,6% son ciudadanos de origen hispanoamericano; en Londres una tercera parte de sus habitantes nació fuera y en Francia el 10% de la población es musulmán; en Alemania el 20% de la población es inmigrante.
En el caso de Francia, se ha venido tomando una serie de medidas nacionales sobre la población musulmana, en cuanto a prácticas sociales y de vida y en cuanto al acceso a la educación.
El cuanto a Estados Unidos, es interesante a destacar, por cuanto Donald Trump usó muchos de estos argumentos en su campaña electoral y logró pegar en esa población y ciudadanía disconforme con los resultados económicos de la globalización y de las políticas neoliberales en Estados Unidos, que para él, y en el intercambio comercial con algunos países, o regiones, ha sido deficitario, y ha contribuido a empobrecer a las masas trabajadoras norteamericanas. No casualmente Trump tuvo apoyo importante de la clase obrera y trabajadora estadounidense, así como de sus sindicatos o uniones de trabajadores, que tradicionalmente habían votado por el Partido Demócrata.
¿De qué se quejó la clase trabajadora norteamericana que favoreció los planteamientos de Donald Trump?
Las quejas fundamentales que se argumentaron, en la perspectiva de las clases trabajadores, en especial en el interior de Estados Unidos, en regiones rurales y en los estados industriales, en el debate presidencial norteamericano, o que se pusieron de relieve desde la precampaña de escogencia de candidatos, esto porque también el precandidato Bernie Sanders, del Partido Demócrata hizo críticas al modelo neoliberal, fueron, entre otras, las siguientes:
1. Que las personas, los ciudadanos y los trabajadores pagan más impuestos que los ricos,
2. Que el Estado concede exenciones tributarias generosas a las empresas elevando la carga tributaria a los asalariados. Trump ofreció rebajar la carga tributaria de las grandes empresas y de los ricos,
3. Que los impuestos son muy altos,
4. Que hay una reducción y encarecimiento de los servicios públicos,
5. Que han aumentado los costos de educación,
6. Que han aumentado los costos de salud,
7. Que se paga mucho en impuestos para mantener guerras lejanas, de allí también el planteamiento de Donald Trump de que sus aliados en bloques militares asumieran los costos reales de cada país, y que el peso de sus defensas no cayera sobre Estados Unidos,
8. Que hay mucha hipocresía e impunidad, cuando no inmunidad, frente a estafadores bancarios,
9. Que se subvenciona a los barrios ricos, en detrimento o perjuicio de las grandes barriadas obreras y populares, en infraestructura, siendo la infraestructura de los barrios ricos muy buena y muy mala la de las barriadas pobres,
10. Que los salarios mínimos están por debajo del costo de la vida,
11. Que los barrios ricos son seguros mientras los barrios pobres muy inseguros y violentos,
12. Que hay restricciones a la organización sindical,
13. Que hay una gran exclusión social, por falta de representación, en la toma de decisiones que afectan a la población en general y a los trabajadores en particular,
14. Que hay limitaciones al ejercicio de las libertades,
15. Que se hacen recortes importantes de financiación en inversiones públicas,
16. Que hay un incremento de desigualdades sociales y económicas,
17. Que hay incumplimiento de promesas electorales,
18. Que los grandes partidos prestan atención más a los grandes contribuyentes que a los millones de votantes,
19. Que se deterioran el descanso y la recreación de los trabajadores,
20. Que el Estado, como organización y sistema institucionalizado, está contra la mayoría de la gente y no a favor de la mayoría, como debería ser,
21. La necesidad de reindustrializar Estados Unidos, clave del planteamiento de Donald Trump, de hacer regresar empresas a territorio norteamericano y de castigar tributariamente a las que quieran instalarse fuera de Estados Unidos,
22. Crear más puestos de trabajo y bien remunerados. Actualmente en Estados Unidos se crean alrededor de 250 mil empleos nuevos por mes, y el gobierno del presidente Barack Obama le entregará a Trump una situación que se considera de pleno empleo en Estados Unidos, con una tasa del 5% de desempleo. Aun así el problema del desempleo es importante y grave en algunos estados y regiones de Estados Unidos.
23. Ayudar a los desempleados y subempleados.

Muchos de los planteamientos aquí apenas señalados, que se debatieron en Estados Unidos, que son propios también de los movimientos populistas de derecha europeos, reflejan no solo la realidad de estos países, sino que también reflejan la nuestra, la de Latinoamérica y la de Costa Rica.
La existencia de estas situaciones, más allá del grado actual de su percepción en la conciencia ciudadana y de las masas trabajadoras, no nos hace inmunes a tendencias populistas de estos signos, de derecha o que desde posiciones progresistas o de izquierda, alimenten consignas de este tipo en el próximo proceso electoral. Al menos, Otto Guevara, diputado del Movimiento Libertario, y tal vez de nuevo candidato presidencial en 2018, en su momento, durante la campaña trumpista de Estados Unidos, alimentó esta posibilidad, exaltando sentimiento xenófobos en el campo de la migración nicaragüense existente en Costa Rica. Y, hay quienes en redes sociales mantienen discursos de este carácter populista o de este nuevo populismo de derecha, como se le califica, que está surgiendo en Europa y en Estados Unidos.
Los partidos políticos nacionales, con miras a las elecciones de 2018, de muchas maneras se enfrentarán con esta situación real, especialmente la de la insatisfacción ciudadana con lo que se promete en campañas electorales y con lo que se realiza desde el Gobierno, con la crítica que se ha venido haciendo a gobiernos, políticos y partidos políticos, minando las bases de la democracia misma y de la credibilidad en el propio sistema democrático.
Un reto político importante, en el ambiente electoral que se inicia formalmente el próximo 1° de enero, y de campaña electoral a partir de ese momento, en esta dirección, es entender, defender y fortalecer la necesidad de la diversidad social en la escuela, en los espacios públicos, especialmente los recreativos y de esparcimiento social, en la comunidad, en los derechos y libertades. Fortalecer la diversidad es fortalecer hoy la democracia.
Ojalá en los programas de gobierno de los partidos políticos que se aprestan a participar en la campaña se oriente correctamente en ese sentido. Pero más importante será que en el discurso político, por razones de oportunismo ante lo que el elector quiera oír, no se levanten banderas de las cuales después nos lamentemos nacionalmente que se hayan izado.