Innovación significativa en el sector salud: una estrategia para el futuro de Costa Rica
Más allá de la digitalización de procesos, la transformación verdadera ocurre cuando se rediseña la lógica misma de la organización y la gestión de la salud
Luis Alfonso Nieto
Associate Director Healthcare Solutions LATAM, Boston Scientific
Con motivo del HIMSS Central America Executive Summit/EXPOMED y la participación de Boston Scientific como referente en innovación en salud, creemos esencial abrir una conversación urgente: ¿está el sistema de salud costarricense preparado para hacer de la innovación una competencia organizacional real y sostenible?
Costa Rica ha logrado avances notables en sus políticas públicas de salud y en la consolidación de su industria de las ciencias de la vida. La reciente implementación de la Política Nacional de Salud 2023-2033 y del Plan Nacional para el Control del Cáncer 2024-2030, junto con la continua inversión extranjera en MedTech, son muestra del compromiso con mejorar la salud de la población y consolidar al país como un hub de innovación sanitaria en la región. Más de 90 empresas del sector de dispositivos médicos operan en el país, muchas de ellas líderes globales.
Sin embargo, aún persisten modelos operativos —clínicos y administrativos— que limitan el impacto real de estos avances. Algunos procesos siguen diseñados con lógicas poco vigentes: estructuras rígidas, flujos de información ineficientes y escasa articulación entre niveles de atención. Más allá de la mera digitalización, lo verdaderamente transformador ocurre cuando se rediseña la lógica misma de la organización y gestión de la salud.
La reciente entrega del Premio Nobel de Economía 2025 a Philippe Aghion y Peter Howitt, por su trabajo sobre la "Destrucción Creativa", ofrece una poderosa analogía para el sector de la salud. Su teoría sostiene que el crecimiento sostenible y el verdadero progreso surgen al reemplazar lo existente por algo radicalmente mejor. No se trata de destruir por destruir, sino de renovar para avanzar. En salud, esta idea es urgente y transformadora: implica desafiar modelos caducos, anticiparse a las disrupciones y liderar con visiones audaces.
Se trata de una transformación creativa que impulsa el motor real del crecimiento sostenible. En salud, no basta con digitalizar procesos antiguos; debemos repensar sistemas, modelos y estructuras que ya no generan valor. Innovar significa anticiparse, significa crear antes de que otros sectores lo hagan por nosotros, pensar en ser líderes y no seguidores.
Bajo esta óptica, resulta fundamental sustituir la burocracia por plataformas inteligentes; pasar de silos clínicos a ecosistemas de datos compartidos; y recompensar la adaptabilidad institucional por encima de la estabilidad estética. La innovación, entendida como competencia organizacional, no es un área o un proyecto, sino una capacidad para transformar la manera en que se piensa, se gestiona y se entrega la salud.
Desde Boston Scientific, impulsamos esta filosofía a través de nuestra plataforma Beyondcare. Se trata de una propuesta enfocada en cocrear –hombro a hombro con hospitales y sistemas de salud– soluciones personalizadas en eficiencia operativa, educación médica, optimización de recursos y adopción tecnológica. Trabajamos en conjunto con los actores del ecosistema para convertir los desafíos clínicos y administrativos en oportunidades de transformación.
Desde Beyondcare buscamos acompañar a las instituciones en su viaje de transformación, no imponiendo soluciones, sino ayudándoles a descubrir qué necesitan para avanzar de manera medible y sostenible.
En Costa Rica, las condiciones para escalar este enfoque están dadas: un ecosistema de salud que ya ha demostrado compromiso, un marco regulatorio que favorece la innovación, talento humano calificado y una cultura que valora la equidad en salud. El siguiente paso es ver la innovación como algo más que la mera implementación de nuevas tecnologías; es desarrollar una capacidad o que permita evolucionar constantemente.
Convertir la innovación en una competencia organizacional significa interiorizar la experimentación, aprender del error, medir el impacto, formar talento adaptable, fomentar alianzas transversales y usar los datos como eje de la gestión sanitaria. Se trata de alinear el propósito con la capacidad de ejecución y de anticiparse a los cambios, y no solo reaccionar ante ellos.
La verdadera innovación en salud es la que transforma vidas. No se trata solo de dispositivos, algoritmos o digitalización. Es una forma distinta de entender el sistema, desde la ciencia, la tecnología y la visión humana. Imaginar, diseñar y construir una salud más inteligente, inclusiva y sostenible es posible. ¡Hagámoslo juntos!