Natiuska  Traña

Natiuska Traña

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Miércoles 21 Marzo, 2018

¡Idiota intolerante!

Bueno hoy arrancamos con un café con nombre, al final ya me lo escriben bien y me quitaron los momentos de diversión por las interpretaciones de “Natiuska”.

Estamos 21 de marzo y ya casi toca volver a las urnas para decidir quien encabeza el Poder Ejecutivo en nuestro país.



Como algunos saben o intuyen, yo soy liberal y comulgo con la idea de que cada cual haga lo que quiera con su vida mientras no transgreda los derechos de terceros. Ser liberal es bastante religioso, si uno quiere interpretarlo desde la óptica del libre albedrío, pero bueno, cada cual le da la interpretación que quiere a la religión y generalmente se adecúa a los intereses de aquellos que tienen poder para definir esa interpretación.

Para que nos vayamos ubicando en materia, para el gobierno de don Luis Alberto Monge (1982-1986), Ronald Reagan (expresidente de Estados Unidos) vino a nuestro país. Al “Gipper” le tengo gran aprecio y me parece que fue un excelente gobernante en medio de la Guerra Fría. En su visita, Reagan, fue al Teatro Nacional, donde un diputado comunista Sergio Ardón para ser exacta, diputado del Movimiento Revolucionario del Pueblo, lanzaba un discurso al que la gente abucheaba y pretendía callarlo. Reagan que tenía la palabra, acotó que admiraba de Costa Rica, que precisamente por su democracia y su gobierno, un comunista pudiera expresarse de ese modo, pero que veía imposible que en un gobierno comunista se respetara está libre expresión. No es nuevo para nadie, que en los regímenes de Venezuela y Cuba, por ejemplo se atropellen derechos fundamentales. Al final los liberales terminamos siendo los más tolerantes.

Esta campaña se ha enlodado de muchas cosas, pero principalmente ha sacado lo peor de los costarricenses en redes sociales. He escuchado y leído a personas que no quieren volver a ver su Facebook o su Twitter por la maraña de comentarios negativos y tóxicos que corren por doquier. Si usted comenta en contra de algunos, se expone hasta que le digan de qué va a morir su mamá, pero que no debatan con respeto opiniones.

Se ha pregonado por todas partes “tolerancia” y “respeto”, pero muchos se han pasado por el arco del triunfo tales frases cuando algunos discrepan de su opinión.

Les comento, que en mi experiencia de la candidatura pasada descubrí que no hay partido con el que tenga más diferencias que con el de los Trabajadores y eso no significa que porque Jhonn Vega piense diferente a mí, le voy a llamar idiota, estúpido y que no va a lograr nada en la vida en redes sociales, poniéndome en una supuesta posición de superioridad inventada, en vez de sentarme y entender a qué se refieren sus ideas y a partir de esto, generar una discusión donde aprendamos y hagamos mucho más ricos nuestros puntos de vista.

La antagonía que generaron estas elecciones, ha provocado que algunos grupos acusen, se burlen y traten de idiotas a los que no piensan como ellos; lo peor es que estos mismos grupos alegan respeto y tolerancia por sus derechos. ¿Podrían ser más contradictorios? Alguien me puede explicar ¿por qué a alguien que piensa diferente se le acusa de falto de formación, de idiota y de que en el colegio rayaba paredes?

Fácil, cuando se quiere desacreditar una idea, sin argumentos reales se ataca al interlocutor, se le pone un poco de indignación, falta de corazón o que sirve a intereses de unos pocos; claro usted se opone o piensa diferente a ciertos grupos y le llueven los comentarios de “idiota” para arriba.

Ambas posiciones tienen sus puntos válidos, muchos emocionales y poco racionales, sin embargo esto no les da la potestad a unos y a otros de desacreditarse por sus creencias.

Si realmente queremos un gobierno que unifique las diferentes posturas o representatividad de los costarricenses, es necesario que nos tratemos con más respeto y eso va desde si es periodista, presentador de televisión, locutor, “influencer”, o está detrás de un teclado y puede expresarse. Si queremos una Costa Rica más tolerante, respetemos los puntos de vista de todos y dejemos de atacarnos.

La humildad es necesaria para sacar adelante a nuestro país y parafraseando a Voltaire ojalá practiquemos, que a pesar de no estar de acuerdo con lo que algunos piensan, defendamos su derecho de decirlo y a no lapidarlos por ello.