Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 18 Agosto, 2010



Hablando Claro
Hacia 2014

Como un desafío nacional. Así entiendo, el planteamiento de metas que le presentó al país la Presidenta de la República al cumplir sus primeros 100 días de gestión. Ya lo decíamos la semana pasada. Era claro que la mandataria estaba diseñando una propuesta de acción a partir de la articulación de los equipos de trabajo que conformó el 8 de mayo y, a juzgar por las primeras reacciones salvo las excepciones de siempre la propuesta sorprendió positivamente al país.
Aunque comprimidos en una presentación apretada de una hora, los objetivos planteados podrían parecer abrumadores, vistos con lectura pausada, prácticamente todos parecen plausibles. Es decir, las 40 metas que plantea la mandataria son realistas pero no denotan conformismo. Van más allá de la simple acción inercial de un gobierno. Reconfirma además el derrotero anunciado desde la oferta de campaña electoral bajo el gran eje de la seguridad vista ésta desde sus diferentes y complejas aristas. De ahí que todas las propuestas de seguridad ciudadana y bienestar social (que constituyen el 50% de las metas) caminan por el mismo rumbo. Las otras, las de competitividad e innovación y ambiente-energía serán el motor de impulso.
La Presidenta de la República, establece con claridad los derroteros, garantiza el empeño de su gabinete en la consecución de los objetivos, confirma su voluntad de diálogo, ofrece rendir cuentas y asume el enorme reto de mejorar sensiblemente “la gestión” de la cosa pública; la pata floja del banco del desarrollo nacional.
Pero al mismo tiempo habla claro. Y aunque no le puso énfasis al tema más que de pasada (probablemente para que no se desviara la atención de la propuesta integral) anunció que para alcanzar las metas propuestas ocuparemos al menos un ingreso adicional de 2.5% del PIB por la vía de la tan postergada reforma tributaria. Un proyecto que, según me dijo ayer el vicepresidente Luis Liberman, será enviado al Congreso antes de concluir el año y que la Administración esperaría tener de vuelta aprobado por los diputados en el curso del 2011.
El plan de acción del gobierno es sin duda en gran desafío. Pero lo es para todos. Los actores políticos (del partido en el poder y de las oposiciones), los grupos de presión, no solo empresarios, sindicatos, educadores, universidades y toda esa gama que se agrupa en la ambigua y basta definición de “sociedad civil” y por supuesto, los medios de comunicación (que por más que algunos pretendan no somos simples narradores imparciales de los hechos).
Ahora deberemos demostrar madurez democrática para halar en el sentido que mejorar convenga a los intereses nacionales. Eso no significa que no debería haber disenso en la forma de alcanzar algunas metas o incluso en las metas mismas. Nada más lejos de la democracia real que estar imaginando consensos imposibles. Bienvenidas las contrapropuestas. Eso sí, con seriedad y si no fuera mucha candorosidad exigirlo con buena fe.
Solo así podremos aspirar a ser como quisiéramos todos, ahí sí una nación que abrace el desarrollo.

Vilma Ibarra