Nuria Marín

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Lunes 16 Agosto, 2010


Creciendo [email protected]
Hábitos a la francesa

En Francia, pese a la pérdida de empleos y a profundos recortes presupuestarios producto de la crisis, no se plantean limitar el amplio y costoso programa de alimentación en las escuelas y etapa preescolar el cual consta de elaborados menús de cinco platos: hors d'oeuvre, ensalada, plato principal, plato de queso y finalmente postre.
Este ha sido el secreto de una nación cuya población se deleita en el buen comer y se mantiene delgada, que no solo dicta cátedra por sus ricos y elaborados platillos de renombre mundial, sino también por los excelentes y saludables hábitos.
Al otro lado del Atlántico, la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, no escatima recursos ni esfuerzos por tratar de inculcar en la población joven mejores hábitos mediante la creación de una hortaliza en la misma Casa Blanca o el reclutamiento de más de 500 chefs en el programa Chefs Move to Schools.
Y el tema no es para menos. La obesidad infantil está a un paso de convertirse en pandemia mundial. Igualmente preocupante, múltiples estudios muestran cómo los niños con sobrepeso se convierten en adultos obesos, tendencia que se marca desde la temprana edad de 11 años.
Por otra parte, los hábitos más sedentarios de las nuevas generaciones, que han cambiado los juegos en los barrios y la práctica del deporte por la televisión, los videojuegos o el navegar por Internet, que se acentúa por la inseguridad ciudadana que condena a nuestros niños a mantenerse en las casas, pueden llevar a esta generación a convertirse en una de obesos con severísimas consecuencias para su calidad de vida.
Además de la preocupación que nos despierta como padres y madres, la verdad es que el tema tiene trascendencia nacional. La obesidad incidirá en generar o acelerar padecimientos futuros, como la diabetes, la hipertensión, el colesterol, altos triglicéridos, apnea del sueño, baja autoestima, depresión, intolerancia a la glucosa, etc. En las niñas puede además acelerar la pubertad.
Según el Ministerio de Salud, cerca del 40% de la población tiene sobrepeso y la tendencia al sedentarismo crece. Por otra parte, la escasa cobertura en deportes en las escuelas (edad trascendental) y la paupérrima infraestructura para la recreación y el ejercicio no hacen más que recrudecer el problema.
En el pasado y gracias a la visión del presidente Daniel Oduber, no dudamos en aprobar importantes programas como el de los comedores escolares, invaluables para garantizar los derechos a la educación, la nutrición y la salud.
Hoy no debemos escatimar esfuerzos en atacar el problema de manera certera, integral y solidariamente responsable en el que padres y madres, educadores, y medios de comunicación ayudemos a propiciar mejores prácticas y hábitos.
El Estado por otra parte, debe dar cobertura nacional a la educación física en las escuelas, mejorar la seguridad ciudadana e invertir en infraestructura para el deporte y la recreación familiar. Un colón en prevención hoy, son millones ahorrados en el futuro.

Nuria Marín