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Lunes 9 Marzo, 2015

Gracias a las mujeres


Dice Santa Teresa de Calcuta que somos lo que somos a los ojos de Dios. ¡Qué cierto!, y Él nos da personas que nos acompañan en el camino, comparten sus vivencias con nosotros y nos ayudan a mejorar.
Durante diez años recorrí Costa Rica acompañando a Miguel Ángel en sus campañas y también lo hice sola para tener la oportunidad de conversar íntimamente con mujeres que compartieron con paciencia y cariño sus vivencias y sueños. De ellas aprendí sus necesidades y oí soluciones.
Recuerdo a Marjorie, con una niñita preciosa de grandes ojos azules. Vivía sola con sus hijos en un precario. En mi ignorancia, le sugerí que no tuviera más hijos y me contestó, con su cara llena de amor: “¡Ay no, los niños son lo más lindo del mundo!”. La solución no era la que yo creí, lo que necesitaba era apoyo para prepararse ella, tener un mejor trabajo y educar a sus hijos. La encontré muchos años después, la chiquilla de ojos azules trabajaba en un buen hotel de playa y era magnífica salonera, graduada del INA. Mujeres como Marjorie fueron inspiración para crear la Fundación Mundo Solidario y el programa Segunda Oportunidad para apoyar a las madres adolescentes.
Recuerdo a María que acompañó a su marido, chofer del bus que nos condujo en una gira. La encontré meses después en cuidados paliativos del Hospital Calderón, tenía un cáncer terminal en el útero. Nunca se había hecho un Papanicolau. Dediqué mi trabajo en el programa de cáncer a María y a todas las mujeres que perdieron la vida sin tener acceso a los exámenes que pueden prevenir la muerte. Trabajamos arduamente con la CCSS para que los Papanicolau se promovieran, generalizaran y llegaran pronto al laboratorio que se estableció. Con alegría me he topado con mujeres jóvenes que me dan las gracias porque el programa les salvó la vida.
Recuerdo a Mayela que llegó a una reunión con su muchachito que sufría una discapacidad, no podía caminar y ella lo traía alzado caminando un trecho larguísimo. Necesitaba una silla de ruedas especial para movilizarlo. Pensando en mujeres como Mayela creamos la Fundación Mundo de Oportunidades que también fue el instrumento para establecer el Centro de Recursos, modernizar la Centeno Güell y generar medios y apoyo a maestros y padres de familia para la educación de personas con discapacidad que pudiesen ser independientes.
Recuerdo a Consuelo, mayor y sola. Casi no veía por las cataratas. Gracias a los médicos que hacían giras para operarlas, Consuelo recuperó la vista. Creamos la Fundación Mundo de Luz y la Clínica Oftalmológica, que desde entonces evita a miles de familias las congojas de tener que viajar al exterior para una cirugía de ojos.
Quiero en este Día Internacional de la Mujer agradecer a las mujeres de Costa Rica que me ayudaron a ser mejor persona.

Lorena Clare Facio