Gamer tico: “Urge quitar el mito de que videojuegos son para vagos”
“El país aún no está lo suficientemente desarrollado en los videojuegos, le falta demasiado”, dijo el gamer nacional Paul Venegas en comparación a la masividad que genera este deporte en otras partes del planeta. Archivo/La República
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Pasan horas utilizando la consola, el computador o el celular y aprovechan su tiempo libre para conocer más del mundo electrónico en busca de nuevos retos.

En ocasiones pueden ganar millones de colones en premios por torneos y sus equipos están constituidos por profesionales que procuran mejorar sus capacidades para subir de nivel.

Estos son algunos conceptos que buscan imponer los gamers en el país y erradicar el estigma que persigue a los jugadores de videojuegos, en ocasiones catalogados como “vagos”.

“Debe hacerse un negocio de los videojuegos, de lo contrario vamos a seguir igual. Costa Rica necesita apoyo de los medios tradicionales de comunicación para que les quiten a los padres de familia ese mito de que los videojuegos son para vagos”, le dijo Paul Venegas, gamer tico profesional a ACCIÓN.

No es secreto que el término “gamer” está estereotipado. Estos jugadores son vistos por algunos como personas vagas, antisociales, solitarias, que no trabajan ni estudian, viven en un mundo de fantasía, son adictos a los videojuegos, solo practican juegos violentos y, por ende, tienen un temperamento violento.

Sin embargo, el mundo virtual sigue creciendo exponencialmente, tanto  que universidades preparan a jugadores para ser profesionales y crear una carrera en una industria que genera más de $800 millones al año.

Actualmente Costa Rica cuenta con tres jóvenes profesionales, que buscan con sus propios medios crecer al carecer del apoyo de instituciones públicas y empresas privadas.

“El país aún no está lo suficientemente desarrollado en los videojuegos, le falta demasiado. Desde lo cultural y social hasta lo económico. Hoy hay jugadores en Latinoamérica ganando ¢5 millones por jugar en un torneo, eso sin contar bonos, premios y demás beneficios de patrocinadores”, dijo Venegas, también director y fundador de inFinity Sports.

En otros países del continente, Europa y Asia, los equipos en grandes ligas son empresas ordenadamente constituidas, y sus equipos cuentan con psicólogos, entrenadores, analistas y todo un equipo de trabajo enfocado en mejorar la estrategia durante los torneos, analizar al rival y mejorar sus capacidades.

“Los padres de familia en el país podrían verlo como una oportunidad de vida. Con un torneo que juegue un muchacho ya se podría hasta pagar la carrera universitaria”, concluyó Venegas.

 


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