Marcello Pignataro

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Lunes 7 Enero, 2008

Fútbol aficionado


Marcello Pignataro

Decía Tano en su columna del pasado jueves que si los costarricenses seguimos acostumbrados a que los mejores y mayores eventos que podemos vivir en un año son el Campeonato Nacional de bola y el Chinamo, estamos perdidos. “Uno desearía una Costa Rica mejor pero no se puede”, dice el estimado columnista.
Si mi memoria no me falla la última vez que tuvimos un verdadero equipo grande para foguearnos, fue hace unos 17 años, cuando nos visitó la Selección de Rusia. Recuerdo imborrable de ese partido fue el golazo de media vuelta, y fuera del área, del otrora goleador morado, Evaristo Coronado.
Fuera de esa vez no recuerdo haber visto en Costa Rica ni para la despedida de alguno de nuestros ídolos, ni para un partido amistoso, ni para un fogueo internacional, ningún equipo que, verdaderamente, podamos considerar de clase “A”.
Para el próximo domingo, en uno de los tan merecidos homenajes que tendrá Paulo César Wanchope, nos visita una selección de Suecia que se dará el lujo de hacer debutar a diez futbolistas esa tarde. Por más que el técnico sueco nos diga que no nos menosprecia… mirala.
Aquellos años en los que nos visitaban el Real Madrid o el Santos de Brasil quedaron en el recuerdo de los más viejos. Ahora nuestra meta inmediata es ganar la UNCAF contra equipos igual de mediocres que los nuestros (o más) o, como mínimo, clasificar al Torneo de CONCACAF (del que antes fuimos reyes con tres equipos clasificados y hoy no somos ni príncipes con solo uno).
Siempre hemos dicho –y esto rige para todo nivel de nuestra sociedad– que estamos mejor que el resto de los países del istmo. Pues en el país de los ciegos el tuerto es Rey. En alguna de mis columnas hice mención a que debemos dejar de compararnos con los países vecinos y empezar a compararnos con naciones ubicadas en coordenadas más lejanas (Irlanda, Singapur, etc.). Esto nos facilitaría una seria ración de “Ubicatex” y nos daríamos cuenta verdaderamente de donde estamos.
Lo anterior es igual de válido para el fútbol. Si seguimos pensando que los Motaguas, los Olimpias, los FAS, los Alianzas, son nuestros fogueos y por medio de ellos podremos salir del subdesarrollo futbolístico (en un campeonato en el que, por ejemplo, la mitad de las fechas no se pueden completar porque no hay canchas disponibles), seguiremos estando mal, posiblemente sigamos yendo a Mundiales pero muy probablemente tengamos que seguir haciendo la reservación de regreso al día siguiente del tercer partido.
Ya va siendo hora de que empecemos a hacer realidad nuestros sueños. Aprovechemos los recesos de invierno del campeonato europeo y empecemos a traer equipos de verdad. Si alguien tiene duda de si sería exitoso o no, nada más que se imagine una pequeña cuadrangular a la que vengan equipos como el Valencia, el Brescia del “Tuma”, la Roma, el Galatasaray…Y eso que no hablé de los equipos grandes de la zona.
Hay que asumir el riesgo. Ahora que viene el Estadio Nacional regalado por nuestros nuevos mejores amigos, empecemos a pensar en llenarlo con partidos de verdad.


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