Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

Enviar
Miércoles 24 Noviembre, 2010


Hablando Claro
¡Feliz cumpleaños!

Advirtiendo el ocaso de 2010 empezaremos en pocos días a leer balances de los pasos andados. Recordaremos este año como uno de los más inclementes por sus intensas lluvias y destrozos. Por el dolor de la partida de seres queridos. Pero también por la solidaridad y el amor. Lo recordaremos además como el año de cambio en el ciclo electoral. Y repasaremos las lecciones de lo complejo, difícil y hasta doloroso que resulta siempre aprender, en esta dinámica de la vida.
Aunque no lo queramos, será el año de una nueva turbulencia (¿truculencia?) de nuestro gobierno vecino…
Pero hoy no estamos para eso. Hoy solamente queremos tomarnos estas líneas para celebrar también con LA REPUBLICA sus 60 años; porque en la vida de pueblos, personas e instituciones el aniversario siempre es una fecha llena de significado.
LA REPUBLICA no solo alcanza la solidez de los emblemáticos 60 con el ideal cumplido de una definición , un perfil y una personalidad que le son ya muy propias, sino que sigue enarbolando sus convicciones en esta tan particular empresa privada con vocación de servicio público que es el periodismo.
Confieso que disentimos en muchas ocasiones. Más veces de las que pareciera, no coincidimos en nuestros enfoques, mis editores y yo, mi director y yo, nuestro editorialista y yo.
Y eso es precisamente lo que me hace aquilatar este transcurrir ya de 15 años de Hablando Claro en LA REPUBLICA no solo con afecto sino con sincera adhesión, compromiso y respeto.
No se trata de repartir lisonjas y propiciar autobombos, que en todo caso —en eso sí armonizamos— no somos dadas LA REPUBLICA y esta servidora.
Se trata de levantar las palmas para aplaudir a los 120 compañeros que celebran con legítimo orgullo estas bodas de diamante y reconocer este empeño empresarial periodístico como un medio abierto, plural, apasionado de la libertad, convencido de los valores del ser costarricense y que da, por tanto, cabida al disenso para la construcción de una mejor y más robusta sociedad democrática.
Quienes ejercemos este oficio, sabemos que hoy nuestro ejercicio periodístico no está precisamente a la altura de las circunstancias.
Quienes no creemos en el periodismo de florituras o en el amarillismo rampante que nos empequeñece como sociedad hasta hacernos avergonzar como profesionales, debemos entonces seguir en el empeño del camino que nos han marcado en estas páginas grandes hombres como don Alberto Cañas Escalante a quien aprendí a admirar y de quien sigo aprendiendo —entre otros muchos escenarios-— en esta misma página.
¡Feliz cumpleaños, compañeros y amigos!

Vilma Ibarra