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Martes 6 Enero, 2009

Expoliación legal

Luis E. Loría
Investigador IICE-UCR

El diccionario de la Real Academia Española define expoliar como despojar con violencia o con iniquidad. A su vez, define iniquidad como maldad, injusticia grande. En Costa Rica —como en el resto del mundo— quienes lograron posiciones de poder se encargaron de pervertir la ley para hacer legal la expoliación. Concretamente, leyes vigentes habilitan mecanismos para despojar a los ciudadanos injustamente del fruto de su trabajo y de su propiedad privada. A pesar de que los casos de expoliación legal abundan, me referiré solo a dos mecanismos específicos orquestados desde el Banco Central de Costa Rica (BCCR): el impuesto inflacionario y las ganancias cambiarias en un mercado ineficiente.
Inflación, el impuesto más injusto. En abril de 2002, la Comisión ad hoc de ex ministros de Hacienda, de la cual formó parte el actual presidente del BCCR, explicó: “…el Banco Central decide permitir que se expanda la oferta monetaria, para satisfacer las necesidades crediticias del sector público y las del privado, lo que promueve es inflación y devaluación. El impuesto inflacionario que así se crea, suele afectar con mayor fuerza a las familias de ingresos más bajos y, por tanto, se convierte en uno de los impuestos más inequitativos.” A lo largo de 2008, el BCCR le aplicó, de manera inmisericorde, un brutal impuesto inflacionario del 16% a todos los salarios, ahorros y pensiones denominados en colones.
Ganancias cambiarias abominables. El fracasado experimento de bandas cambiarias es un excelente ejemplo de la capacidad creativa y de innovación de quienes se encargan de diseñar políticas económicas expoliadoras. El BCCR celebra como un logro importante de su gestión el haber despojado a los costarricenses —mediante información privilegiada, manipulación del tipo de cambio y cobro de comisiones— de abultadas sumas de dinero que le han permitido reducir sus pérdidas. Incluso el BCCR anunció que concluirá 2008 con el mejor resultado en un cuarto de siglo (La Nación 25/08/08). Ese resultado extraordinario se debe a las ganancias que obtuvo por comprar dólares baratos y venderlos caros y por el aumento en la comisión que deben pagar los bancos comerciales al BCCR por sus ganancias en compra y venta de dólares. Todavía más grave: otros grandes jugadores, tanto estatales como privados, se benefician de la ventana de oportunidad que abrió el BCCR para despojar de su riqueza a los grupos menos informados. Esto es posible gracias a que aquellos cuentan con capacidad para mover el tipo de cambio en un mercado cambiario ineficiente y con acceso a información privilegiada.
La ley, como explicó Fréderic Bastiat, en 1850, ha sido pervertida: “¡La ley, convertida en instrumento de todos los apetitos inmoderados, en lugar de servir como freno!” Ojalá llegue pronto el día en que quienes ostentan el poder de crear y derogar leyes se decidan a tomar acción para terminar con estas modalidades de expoliación legal.