Estructura impositiva se torna más equitativa
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La recaudación del impuesto de la renta superó con creces la de ventas, convirtiéndose en el principal medio de fondear las arcas del gobierno, durante los primeros seis meses del año.

Renta recaudó ¢762 mil millones, que significaron el 36% de sus ingresos tributarios, mientras que el impuesto de ventas generó al gobierno ¢730 mil millones; el 34% de sus ingresos.

En los últimos años se fue dando un cambio continuo, en el que el peso del impuesto a la renta aumentaba mientras que el de ventas disminuía.

De hecho, el año pasado finalizó en empate técnico entre ambos tributos, mientras que hace diez años, renta representaba el 25% y ventas el 39% de los ingresos.

En lo que va del año, el cambio a favor de renta se ha hecho más notorio por lo que si continúa la tendencia, para fin de año tendremos como claro “ganador” a renta.

Pero no solo se trata de un cambio de posiciones, sino que la situación también tiene su consecuencia en la estructura impositiva del país.

El hecho de que renta sea el principal aporte a las finanzas nacionales implica que se ha alcanzado un mayor nivel de progresividad impositiva.

Esto que parece un trabalenguas no es más que una forma técnica de decir que la recaudación se ha tornado “más justa”, ya que renta es un impuesto que se cobra en función del nivel de ingreso (el que tiene más paga más), mientras que en ventas se cobra a todos por igual (una tasa del 13% con independencia de la situación de quien paga).

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