Juan Carlos Pérez

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Sábado 25 Agosto, 2007

Estrategia es ejecución
 
 
Es claro que la política de comercio exterior de la administración Arias depende de la aprobación del Cafta en el referéndum del próximo 7 de octubre. Del resultado de tal proceso están pendientes los siguientes pasos: la negociación del tratados con la Unión Europea y, a dos años plazo, la firma de un instrumento similar con China.
Algunos critican que este gobierno no tiene norte. Lo anterior lo desmiente la visión que, sobre el desarrollo futuro del país, tiene el presidente Oscar Arias. Su propuesta se basa en una lectura minuciosa del entorno mundial, donde el libre comercio es la pieza central del engranaje que acelera el intercambio de bienes y servicios entre las naciones más prósperas del planeta. Este mecanismo ha potenciado la generación de riqueza que recientemente ha posibilitado el desarrollo de un importante grupo de países, entre los cuales destacan: China, Corea del Sur, Irlanda, Finlandia, España y la República Checa.
En el plano interno, su estrategia ha estado acompañada por una política social que incorpora el fortalecimiento de las instituciones del Estado encargadas de responder a las demandas de los sectores más vulnerables. Educación, vivienda y salud han sido los aspectos más visibles en estos 15 meses. Sin embargo, pese a las dificultades para ejecutar la partitura, la inversión extranjera directa y el turismo han mantenido un ritmo ascendente.
Los principales indicadores macroeconómicos reflejan una situación estable y cierto margen de holgura para hacer frente a las fluctuaciones de la economía mundial. Y, la política exterior, en esta fase, está alineada con la visión de apertura y establecimiento de fuertes relaciones diplomáticas con aquellos países que son potenciales socios comerciales de Costa Rica. China y el mundo árabe son los ejemplos más palpables de la apuesta.
Lejos de caer en la trampa de los populismos, tan de moda en estos días, el Gobierno ha sabido mantener, fiel a su estilo, una sana distancia de los focos de involución que azotan a Latinoamérica. En el manejo de las relaciones con Nicaragua han imperado la prudencia y el pragmatismo. Si la montaña ha rehusado acercarse al mandatario, este, en un acto propio de los galardonados con el prestigioso Premio Nobel de la Paz, visitó esta semana las tierra de Rubén Darío, aprovechando la invitación del cardenal Obando y Bravo para celebrar los 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz en Centroamérica.
Contrario a las críticas de quienes lo acusan de un estilo autoritario, la gobernabilidad se ha reafirmado como el activo más importante para mantener el rumbo. Ello ha remozado a los poderes de la República y al Tribunal Supremo de Elecciones, en especial, de cara al referéndum. Quienes han estado buscando inspiración en el eje La Habana-Caracas, poco a poco empiezan a flaquear como antaño el Muro de Berlín, ante la seguidilla de hechos y decisiones desafortunadas que están ahogando los países identificados con la llamada “Alternativa Bolivariana”. Las palabras sobran, estrategia es ejecución.
 
Juan Carlos Pérez