Arturo Jofré

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Viernes 6 Febrero, 2009

Estado de la educación

Arturo Jofré

Hace más de un año escribí en esta columna sobre la importancia de que nuestra educación media participara en “el campeonato mundial de la sub 17”, pero en el campo de la educación. Costa Rica se decidió a hacerlo y ahora cada tres años seremos evaluados internacionalmente, al igual que unos 60 países. Ahora que aceptamos el reto viene lo más complicado: cómo salir airosos en esta competencia.
En la última evaluación participaron seis países de nuestro subcontinente y los resultados fueron malos: todos estuvieron lejos de la media internacional en todas las pruebas. México, Chile, Colombia, Uruguay, Argentina y Brasil integraron el equipo, el que ahora será reforzado por Costa Rica. Sin ser pesimista, no creo que en esta nueva evaluación que se avecina se den cambios significativos.
Matemáticas es uno de los rompecabezas a nivel mundial, sin embargo, hay países que logran altos estándares, siendo nuestro principal objetivo el aprender de ellos. En el mundo corporativo a esto le llaman “benchmarking”, es decir, el tener como punto de referencia a aquellos que lo están haciendo mejor. En Costa Rica tenemos un investigador de primera línea en esta materia, el académico Angel Ruiz, quien tuvo la gentileza de regalarme un par de libros que reúnen las investigaciones hechas en varios países sobre la enseñanza de las matemáticas.
El recientemente publicado Estado de la Educación nos da buenas luces sobre el tema. Deseo destacar solo cuatro de los varios hallazgos interesantes, producto de conversaciones con Ruiz, de las lecturas que me ha facilitado y de contenidos del Estado de la Educación:

• Hay una pedagogía matemática específica. Esto implica que al formar profesores no basta con impartirles cursos de pedagogía y por aparte cursos de conocimiento matemático. La separación tradicional entre las matemáticas y la pedagogía ha sido un enfoque erróneo. Esto implica un cambio revolucionario en la formación docente.
• Enfocarse en el aula, en lo que ocurre en ella, en la forma como se inicia una clase, como se enfoca la enseñanza, cuál es el rol del estudiante, etc. Esa formación es clave, más que la cantidad de conocimiento matemático del maestro.
• No es la cantidad exagerada de contenidos (que es usual en muchos programas) lo relevante, sino el logro de habilidades para resolver los problemas y situaciones planteadas.
• Centrarse en las competencias a lograr, es decir, en la habilidad de entender y usar las matemáticas en una variedad de situaciones en contextos internos y externos a las mismas.
Estamos enfrentados a un gran reto en el que intervienen muchas variables, por eso estamos obligados a centrarnos en unos pocos puntos de alto impacto en el resultado final (aquí funciona el mal denominado Teorema de Pareto). La correcta formación de los nuevos profesores, así como la capacitación bien enfocada de los actuales, es uno de esos puntos. Hay que lanzar la gran cruzada nacional de las matemáticas.