Ergonomía trae salud y ahorro a su empresa
“Al aplicar la ergonomía en la salud ocupacional se previenen enfermedades en los trabajadores; pero también debería hacerse en la vida cotidiana”, advirtió José Carretero, presidente de la Asociación Española de Anatomía. Esteban Monge/La República
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Antes de los 30 años el 85% de la población realiza una consulta por un dolor de espalda, muchas de esas dolencias terminan en incapacidades que de haber logrado un ambiente laboral que se adapte al empleado, se habrían evitado.

De hecho, las incapacidades por dolores de espalda cuestan en promedio, unos ¢1,4 mil millones al año.

Hay tres enfermedades que se relacionan con la ausencia de adaptaciones ergonómicas en el medio laboral: las causadas por recargas mentales (por ejemplo estrés, ansiedad, entre otras); las de posturas (lesiones en la columna vertebral, dolores de espalda); y las que se producen a consecuencia de repetir un mismo movimiento en secuencia corta (como escribir en el teclado, tomar el ratón, etc.).

“Se estima que después de los 35 años, más del 60% de las personas tienen una lesión grave y el 100% ha tenido dos crisis debidas al trabajo”, aseguró José Carretero, presidente de la Asociación Española de Anatomía.

Pero, ¿cómo reducir esto? Empleando la ergonomía, una ciencia que trata de adaptar el entorno, los objetos y las condiciones laborales a las personas.

Esto va desde el diseño de horarios de trabajo hasta dotar de modelos a los empleados de cómo sentarse, cómo deben ser los teclados, cómo levantar una carga pesada, por ejemplo.

“Donde más utilidad tiene la ergonomía es en la evaluación de riesgos, en la propuesta de medidas de prevención para evitar accidentes de trabajo; pero no solo en el aspecto laboral, sino en nuestra casa y que no seamos nosotros los que tengamos que adaptarnos a la forma sino al revés”, advirtió el experto.

Un ejemplo de ergonomía es adaptar las pantallas y monitores para que los trabajadores no se dañen cuello, cervicales ni la visión.

Lo ideal es que la pantalla esté totalmente recta a la altura de la vista o ligeramente baja para evitar torcer el cuello. También, mantener una distancia mínima de 55 centímetros para no dañar la visión, tratar de descansar la vista cada cierto tiempo o regular la intensidad del brillo y el contraste.

Cuando no hay este tipo de adaptaciones el cuerpo del trabajador envía las primeras señales de “alarma” como dolores sin justificación y fatiga. Se sugiere que una vez que aparecen estos signos consulten qué los está provocando para corregir la situación.

Mientras que los empleadores pueden prevenir esto diseñando puestos de trabajo a la medida de sus empleados.

Para ello se aconseja contratar expertos que puedan aplicar la ergonomía al ámbito laboral, como lo son profesionales de salud ocupacional, ingenieros, terapeutas físicos e incluso arquitectos.

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