Iris Zamora

Iris Zamora

Enviar
Lunes 17 Noviembre, 2014

Cada vez más, urge la reforma a la Ley de la Jurisdicción Constitucional, tanta arrogancia abunda… ¿Sus señorías son los verdaderos episkopos?


...desde Moncho

Episkopos

Un vigilante, así define la lengua griega la palabra obispo; cargo clerical, que teníamos entendido ostentaba, por declaraciones a la prensa, el ex obispo luterano don Melvin Jiménez, también ministro de la Presidencia.
Nos asombró que ante una consulta de la Sala Constitucional, a la Iglesia luterana costarricense, sobre el estado del ministro Jiménez, esta argumentara luego de varios meses, que don Melvin, unos diítas antes de asumir el cargo de Ministro de Estado, había concluido el periodo de seis años de su obispado.
Esa Iglesia de la que confieso poco conozco; resultó diferente; los cargos de obispos no son vitalicios; similar a los magistrados de nuestra Corte Suprema de Justicia, que se supone permanecen en sus funciones ocho años, eso sí, necesitan 38 votos en contra para que finalice su nombramiento. Ellos corren mejor suerte que los obispos luteranos.
La muerte del padre de unos jóvenes amigos, me convocó a asistir los nueve días a misa en Barva de Heredia; ahí escuché lecturas relacionadas con la Carta de Pablo a Tito. Escritas según he estado leyendo, aproximadamente en el año 67 d.C. La nueva Iglesia de Creta que Pablo deja al cuidado de Tito, debe nombrar las autoridades, por lo que Pablo hace algunas advertencias sobre quienes ostentaran el cargo de obispos: (2-18.11-14 ) “Porque el Obispo siendo Administrador de Dios tiene que ser 1-Intachable, 2-No arrogante, 3-Amigo de lo bueno, 4-Prudente, 5-Justo, 6-Fiel, 7-Debe mostrar adhesión a la doctrina, 8-Que el Obispo sea irreprensible (nada pueda ser usado en su contra), 9-Sin doblez” (un hombre que dice la verdad, desde la primera vez, sin intención de engañar). La numeración y paréntesis no son del texto bíblico.
Estas instrucciones para ejercer semejante ministerio clerical, no de la Presidencia obvio, dicen los textos, son epístolas pastorales, para descubrir “los falsos profetas y maestros que deben cuidar la orientación de los fieles”. Siendo que el fundamento de la fe cristiana es: LA VERDAD… Había escrito un cierre simpaticón, para que esta columna no resultara cansona. Escrita por una neófita absoluta, cuando de pronto una resolución de nuestro Senado, obliga a cambiar el final.
Han decidido, olímpicamente, cuatro señorías de la Sala Constitucional, que el artículo 33 de la Constitución de la República que asegura que “toda persona es igual ante la ley, y no podrá practicarse discriminación alguna…” tiene restricciones. (Al igual que el ingreso a un centro nocturno o un concurso vacacional) “NO APLICA PARA SACERDOTES, NI PARA LA IGLESIA CATÓLICA”. Según sus señorías, el sacerdote católico no es igual ante la Ley, ni al resto de los costarricenses, aun menos a los clérigos de otras Iglesias. La discriminación, sí puede practicarse al clero católico… porque la Sala es quien dice, lo que la Constitución dice, que dice, y aquí paz.
…Cada vez más, urge la reforma a la Ley de la Jurisdicción Constitucional, tanta arrogancia abunda… ¿Sus señorías son los verdaderos episkopos?

Iris Zamora