Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 5 Enero, 2011


Hablando Claro
Entre Calero, Zapote y Palmares


A riesgo de estar fuera de onda porque todavía andamos con resaca taurina zapoteña, me voy a arriesgar con un asunto espinoso antes de que se nos sacuda la agenda de inicio de año con la vista de Isla Calero en La Haya y la debacle demoledora de la fiesta de las fiestas en la comuna palmareña.
Y es que 2011 se las trae.
Nuestros retos “país” (absurdo modismo, porque todos los temas del desarrollo han sido, son y serán “temas país”) son en extremo desafiantes: tanto si hablamos de la esperadísima consolidación de la apertura de las telecomunicaciones, de la cogeneración eléctrica, de la infraestructura y el transporte, como si miramos de reojo el complejísimo panorama de la reforma fiscal y todas las otras materias del desarrollo de corto y mediano plazo, no hay asunto menor.
Claro que la preeminencia que marca la economía sobre la política hace aparecer los desafíos económicos sino como los únicos, sí como los de primerísimo orden.
Por ello, sin duda la Administración deberá indicar cuál será la vía para intentar alcanzar este año un crecimiento más allá de la modesta meta del 4% que se ha anunciado.
Pero habrá muchas presiones. Entre ellas, las consabidas respecto del valor de nuestra moneda y las también advertidas de quienes por años vienen tirando por la borda cualquier intento de modificación fiscal. ¿Soportará el gobierno? ¿Logrará su cometido? ¿O deberá abandonar una propuesta que independientemente de las puntualizaciones dejaron en sus propios caminos don Abel Pacheco y don Oscar Arias?
Ciertamente como dijo mi colega Boris Ramírez la fortaleza del músculo gubernamental se pondrá a prueba con la propuesta tributaria.
Y es aquí donde parece acercarse cada vez más la hora de un reacomodo en el gabinete, porque aun cuando la presidenta Chinchilla sigue amparada en la fortaleza de su imagen popular, ella sabe que ese es un capital “golondrina” que no le alcanzará para salir de la cada vez más acentuada percepción de que a su gobierno le falta capacidad de maniobra.
Un golpe de timón se torna inevitable mucho más allá del diseño de una campaña de información o de publicidad para reposicionar la idea de que hay partitura, dirección y buenos músicos en la orquesta.
Ya no vale llorar sobre la leche derramada. El 2010 es historia. Pero no las lecciones que dejó.
Y así como el país habrá de acometer la reconstrucción de la infraestructura dañada por los embates de la naturaleza, igualmente la mandataria deberá replantear la batuta de la conducción de la obra musical que desea dejar como su legado.
La recomposición del gabinete no puede esperar más. Es por demás normal. Se hace en las democracias maduras. Y nosotros nos preciamos de serlo.
Hay que cambiar piezas en el Ejecutivo y modificar mandos y relaciones en la bancada oficialista en el Legislativo.
Consecuentemente lo que pareciera ser más difícil aún la Presidenta y sus asesores (¿?) deberían intentar recomponer las relaciones con el ex presidente Arias, para que sin sacrificar su ya probada independencia, pueda mejorar su capacidad de maniobra.
En el primer semestre de 2011 el gobierno finalmente arrancará o quedaremos notificados de que administrará.
Por el bien de todos, esperamos que opte por lo primero.

Vilma Ibarra