Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 19 Junio, 2017

Enamorada de la libertad: Cecilia Valverde

La conocí en la vieja casona de don Mario González Feo enfrente de los Tanques de Agua de San José construidos en Aranjuez por mi bisabuelo Ángel Miguel Velázquez allá por 1868. Allí estaban las oficinas de ANFE, y Cecilia había reemplazado a Guido Fernández como su secretaria ejecutiva. En esa casona creció y se desarrolló ANFE de la mano del Dr. Fernando Trejos Escalante, su primer presidente, y con la insustituible ayuda de Guido, Cecilia y sus directivos.

Cecilia llegó a ANFE desde que se fundó en 1958, con el tesoro de su amor por la educación y las letras, su conocimiento literario, su lúcida y elegante pluma y su incansable capacidad productiva. Después de dar clases por dos años en el Colegio de Señoritas, había contribuido en el Ministerio de Educación Pública en la tarea de publicaciones cuando no existía el Ministerio de Cultura. Sus artículos filológicos desde muy joven estaban en la Revista de la Universidad de Costa Rica a la par de los escritos de personas tan consagradas como don Abelardo Bonilla y don Teodoro Olarte.

Era una muy difícil tarea reemplazar las cualidades de Guido Fernández, y Cecilia triunfó ampliamente, en un mundo entonces mucho más hostil a las tareas intelectuales, académicas y políticas de las mujeres.

De sus afanes literarios y educativos traía ya su consagración a la libertad. En ANFE se compenetró con los temas de economía y de políticas públicas, y sobresalió en ellos. Fue miembro de la fundación Mont Pelerin, formada por Friedrich Hayek, y compartió con él y con Ludwig von Mises que visitaron Costa Rica por invitación de ANFE, y con otros Premio Nobel en Economía: Milton Friedman, George Stigler, James Buchanan, Maurice Allais, Ronald Coase, Gary Becker y Vernon Smith.

En los Consejos Permanentes de ANFE los criterios de Cecilia se entremezclaban con los de sus directores y presidentes conformando la voz que clamaba por el cambio, para dejar los modelos intervencionistas, y para defender las libertades individuales y los derechos de las personas frente a la prepotencia del Estado. Allí Fernando Trejos y los presidentes que lo sucedimos: Trino Araya, Carlos Manuel Escalante, Alberto Raven, Alberto Di Mare, Fernando Guier, yo, Marco Antonio Pinto, Thelmo Vargas, Enrique Soler, Jorge Guardia, Federico Malavassi, Rodolfo Piza, Larry Stewart, Armando Guardia contamos con el consejo sabio y ponderado, la oportuna ejecución de las tareas, la brillante capacidad intelectual y el incansable trabajo de Cecilia. Sin ella la difícil tarea de ANFE, casi siempre cuesta arriba, no habría podido realizarse. Luego ella asumió la presidencia con gran éxito.

Cuando la agudización de los problemas sociales y económicos provocados por el intervencionismo estatal, el proteccionismo económico y el Estado empresario hicieron insostenibles esas políticas, fue determinante la tarea de Cecilia en los años de presentación de los modelos económico, social y educativo de Costa Rica, sus problemas, costos y soluciones.

Por 23 años con unas 7000 publicaciones Cecilia ejecutó la increíble tarea de publicar todos los días una COLUMNA DE ANFE, siempre sería, bien fundamentada y sobre temas de indudable interés nacional. Además, con belleza en su creación literaria de apretadas síntesis. Fue una extraordinaria hazaña intelectual.

La defensa de la libertad que Cecilia efectuó por sus ventajas para la creación y el progreso, por ser camino para la dignidad y el desarrollo personal, y vía inmejorable para el bienestar social, sigue siendo atinente y es de aún mayor relevancia en nuestros días de hechos alternativos, criterios guiados por la emotividad y populismos que conquistan el poder.

Gracias, querida Cecilia, por tanto bien que hiciste a Costa Rica y por la amistad que me regalaste.