Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 28 Diciembre, 2016

En la víspera de 2017

Carlos Denton

Las fiestas de Año Nuevo casi siempre son agridulces. Se está cerrando una etapa y no es posible hacerlo sin recordar los fracasos, los amigos perdidos y las oportunidades no aprovechadas. Al mismo tiempo, muchas veces terminan los celebrantes con personas que no necesariamente son sus preferidas y pensando en otras con quienes hubieran pasado mucho mejor.
Pero siempre se celebra la oportunidad de “pasar la hoja” y enfrentar un año nuevo con oportunidades frescas de vida y trabajo. Mientras que quien celebra tenga buena salud, hay posibilidad de cambio y crecimiento.
El año 2017 es “electoral”, el resultado es que el gobierno será menos productivo; las iniciativas que involucran al Estado serán difíciles porque cada persona que tiene que tomar decisiones estará pensando en lo que mejor beneficie a su partido y quizás a su candidato presidencial en vez de los habitantes como un todo. Y los ciudadanos tendrán la oportunidad de escuchar todo tipo de ofrecimientos de los candidatos a los puestos.
Nadie realmente cree en las promesas políticas, se dice que son como los compromisos “hechos en la cama” pero al final, cuando se acerca el momento de ejercer el sufragio, se comenzará a creer un poquito a alguno por quien finalmente se vota. La desilusión llega rápido —unos meses después porque el apoyo inicial era mediocre.
Es interesante notar que ya hay “expertos” hechos a la tica que dan presentaciones en foros sobre el impacto que tendrá la administración presidencial de Donald Trump en la economía de Costa Rica. Más de uno toma la posición que en resumen se expresa: “Que Dios nos encuentre confesados”. Hay algo muy importante que se les olvida a estos “expertos” y es que en 2017 no va a pasar nada. Todos los programas del gobierno de Estados Unidos ya están en ejecución y cualquier cambio o innovación será para año fiscal 2018 que comienza el 1° de octubre.
Igual si logra bajar la tasa impositiva a las empresas en 20 puntos con la esperanza de que más de uno pudiera decidir regresar a la “Homeland,” las nuevas tarifas podrían entrar en vigencia el 1° de enero de 2018 y no antes.
Es probable que 2017, entonces, se caracterice por cada vez más jóvenes profesionales y preparados entrando al mercado local, más inversión en el turismo con la llegada del Centro de Conferencias, más ofrecimientos educativos y empresariales, mejores ingresos para todos los que trabajan, y probablemente al fin la eliminación de las listas de espera en la Caja. También se caracterizará por peores presas, menos eficiencia en lo que es todo el aparato estatal, más costos para mantener ese aparato, y quizás más violencia en las calles.
Tengo la teoría personal de que el que se despierta con resaca el primer día de un año, quizás con “goma moral” pasará mal en todos los 365 días siguientes. Espero que los que me honran con la lectura de mis columnas despierten este domingo, frescos y felices.

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