En año de tasas de interés al alza, bancos promueven unificación de créditos
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Los préstamos para refundición toman fuerza como salvavidas para deudores crediticios, ya sea porque no puedan pagar sus tarjetas de crédito, vivienda, automóvil o educación, entre otros.

Desde el año pasado, existe una clara tendencia al alza en las tasas de interés tanto en colones como en dólares, lo que hace prudente ordenar las finanzas propias, del hogar o hasta del negocio, para no pasar apuros.

Cuando las tasas suben, las entidades financieras siempre resienten un alza en la morosidad de los créditos, por esto es que accionan sus programas de refundición de créditos para ayudar a sus clientes a mejorar su liquidez y perfil de deuda.

A través de este financiamiento, las entidades bancarias “compran” las deudas de un cliente y las juntan para que pague una sola, con tasas y características especiales.

El mercado ofrece tasas que van desde el 17% hasta el 25% para ese propósito, con plazos superiores a los ocho años en algunos casos.
Si el cliente posee algún bien para colocarlo como hipoteca mejorará aún más las condiciones, pero lo mejor será que cada deudor asista a su entidad financiera de confianza y pida un estudio con los términos de su nueva cuota.



En los últimos cinco años la situación financiera de los ticos se ha ido convirtiendo en una bola de nieve, muy parecido a lo que pasa con el Gobierno y el déficit fiscal, se gasta más de lo que se ingresa.

Cada tico mayor de 18 años debe en promedio unos ¢3,3 millones entre créditos para consumo y vivienda, una cifra que aumentó un 50% (descontado el efecto de la inflación) desde 2012.

Con las tarjetas de crédito la situación desmejora, por ello el creciente endeudamiento hace que esta alternativa de “salvación” gane fuerza.

“En temas del endeudamiento de la población, el Banco dispone de una amplia oferta de productos diseñados para consolidar los pasivos de consumo y tarjetas en un solo crédito, con condiciones muy competitivas, principalmente a los sectores privado y público, mediante nuestros créditos de Cancelación de Pasivos, Personal Hipotecario y Cuota única”, explicó Víctor Rodríguez, director de Banca de Personas del Banco Popular.

Al tercer trimestre de 2017, los ticos debían ¢1,2 billones en tarjetas, esto es el 3,7% del Producto Interno Bruto, dejando un saldo negativo promedio por tarjeta de ¢455 mil.

En otro contexto, la deuda equivale al 50% del déficit fiscal del país proyectado para el cierre de 2018.

“El usuario de tarjetas de crédito debe ser muy cauteloso y ordenado con su uso, ya que en su mayoría tienen tasas de interés que oscilan entre un 40% y un 50% en colones, por ende, el consumidor debe tener certeza de que podrá pagarlo al contado, de lo contrario podría asumir compromisos que afectarán su equilibrio financiero, reputación crediticia e incluso su calidad de vida”, señaló Érick Jara, director de Investigaciones Económicas y de Mercados del MEIC.

Otra de las ventajas de la unificación es que ofrece “cero gastos”, es decir, el cliente no paga gastos legales, comisión, ni avalúo.

Por su parte, las entidades monetarias invitan a los deudores a que ahorren el monto favorable que les quedará después de la refundición de las deudas, ya sea a la vista o a plazo, lo que permitirá que poco a poco se vaya limpiando su perfil crediticio.

“Ofrecemos un programa de financiamiento para consolidación y traslado de deudas con condiciones muy atractivas. Con este programa, los clientes tienen la posibilidad de financiar hasta un máximo de un 85% del valor del avalúo de su casa, tanto para unificar deudas existentes y trasladar su hipoteca, incluso si la tuviese con un tercero. Tenemos condiciones tanto en colones como en dólares con opciones de tasa fija y tasa variable”, afirmó Leonardo Soto, gerente de Productos de Crédito de Scotiabank.

Un punto importante es que la tensión del déficit fiscal podría incrementar las tasas de interés próximamente, por lo cual este es buen momento para considerar liberarse de deudas excesivas.

“Entre los productos que ofrecemos a los clientes se encuentra el de Compra de Saldos, el cual permite hacer una refundición de deudas que el cliente mantenga con otras entidades, ya sea tarjetas de crédito, préstamos personales, deudas con almacenes de electrodomésticos u otras casas comerciales”, explicó Karol Morera, jefe comercial de Banco Cathay.

La educación financiera es una cura para estos males, pero su efecto tardará en sentirse, pues subsanar esta brecha de deuda de tarjetas, aparentemente indetenible no es fácil.

Desde el seno de las entidades financieras y del propio Ministerio de Educación, se gestan convenios para que se incluyan lecciones de ahorro y finanzas personales en centros educativos.

“El crecimiento en el endeudamiento debe analizarse con cuidado, pues el consumo también brinda bienestar a los hogares. No obstante, se puede convertir en un problema cuando se cae en un sobreendeudamiento”, destacó Annabelle Ortega, directora de la Cámara de Bancos.

¿Cómo superar el sobreendeudamiento?

Prevenir es mejor que lamentar, pero si ya está sobreendeudado, le conviene seguir estas recomendaciones para superarlo.

Paso 1
Reconocer y enfrentar El primer paso para resolver cualquier problema es reconocerlo. Así el deudor tiene que reunir los últimos estados de cuenta de todas las tarjetas y sumar los saldos para ver cuánto es su deuda total. Así sabrá la dimensión del problema

Paso 2
Compra de saldos Todas las entidades financieras tienen programas de compras de saldos, esto le permitirá tener más efectivo para no apalancarse tanto cuando se queda sin efectivo

Paso 3
No utilice la tarjeta hasta que aprenda a usarla El plástico es un medio de pago, no un crédito instantáneo, le sirve para adelantar cosas que puede pagar al final del mes, así que aprenda el uso correcto de la tarjeta. No pasa nada si la emplea con programas “tasa cero”, pero recuerde poner ese pasivo en su presupuesto



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