Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 9 Agosto, 2011


Empatía

Empatía. 1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

En Costa Rica no tenemos autoridad moral para criticar el proceso de discusión que conllevó el poder legislativo, con intervención del ejecutivo, para elevar el límite de deuda de los Estados Unidos.
Deberíamos al menos, tomar nota de las graves consecuencias que más temprano que tarde tienen estas situaciones para todos, independientemente del partido político, ideología o posición que pueda sustentar la imposibilidad de ponernos de acuerdo.
Decía un disminuido Obama previo al reciente acuerdo, que si bien los estadounidenses habían optado por un gobierno dividido, no habían escogido un gobierno disfuncional. Lleva razón. Lo que la gente quiere, más que asumir posiciones equidistantes es encontrar un medio que le brinde seguridad y que le permita aspirar a una vida mejor.
Como publicara una encuesta del Pew Center, recogida por Moisés Naím en El País el jueves anterior, sin importar su clase social, el estado donde viven, la edad o el partido político con el que simpatizan los estadounidenses están rayando el hastío y, lo manifiestan al referirse a la discusión respecto del techo a la deuda con calificativos tales como: estúpida, patética, ridícula, frustrante, infantil o vergonzosa.
Así nos sentimos todos. En este caso particular porque las consecuencias se extienden más allá de las fronteras de los Estados Unidos, y repercuten por igual en los mercados financieros mundiales como en economías que dependen altamente de ese mercado, léase la nuestra. Solo dos datos en este sentido: 38% de nuestras exportaciones se dirigen allá y cerca del 40% de nuestros turistas son estadounidenses.
Nos esperan días difíciles y es obligación de la administración Chinchilla Miranda establecer la pauta. En palabras del vicepresidente Liberman “La pregunta que tenemos que hacernos es cuánto va a durar y dependiendo de eso las medidas que tenemos que tomar. Esperamos tener algo en unas dos semanas y ahí veremos si es necesario modificar el Plan Macroeconómico, cuando estemos listos vamos a informar si hay cambios.”
No tengo claro si el plazo de la crisis es efectivamente determinante para decidir sobre cómo afrontarla, según se desprende de la declaración anterior. No obstante, estoy seguro que todos deseamos que el Gobierno esté en capacidad y en disposición de tomar las medidas necesarias y afrontar su costo en aras del bien común.
Preocupante e inaceptable (por no usar los calificativos anteriores) resultaría condicionar cualquier acción respecto de un tema tan álgido como este, al paso del tiempo o a cualquier otro imponderable.
Quedamos a la espera, en menos de dos semanas según previó el señor Vicepresidente, de conocer las conclusiones a que han llegado y las medidas que van a tomar. Esperanzados, eso sí, de que no pasen por el proyecto de reforma fiscal al que se aferra este Gobierno cual tabla única de salvación.

Pedro Oller