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Martes, 18 de febrero de 2020



COLUMNISTAS


Elección de alcaldías, un fenómeno local

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 07 febrero, 2020


Sinceramente


El domingo 2 de febrero de 2020 y sin que mediara alteración alguna del proceso o del orden público se desarrollaron las elecciones de alcaldes y de consejos municipales. Fue como siempre una fiesta cívica llena de alegría y de color, pero de la misma se ausentaron cerca del 63% de los electores.

El abstencionismo disminuyó ligeramente, pero sigue siendo el principal problema para la democracia que vive Costa Rica. La poca participación ciudadana en estas elecciones me deja estupefacto. En ella se eligen las autoridades locales, las autoridades de barrios y de distritos para mejor administrar el cantón. Son las autoridades que los vecinos conocen de primera mano y son esas autoridades las que pueden mejorar la calidad de vida de esa comunidad. Ese desinterés es preocupante.

En las elecciones locales cuenta más, mucho más, el pavimentado de una calle de lastre que conecta un distrito con otro y la mejora en la recolección y reciclaje de desechos por ejemplo, que asuntos como el aborto, la familia y los derechos de las minorías sexuales que tanto han alborotado las campañas nacionales para presidente y vicepresidentes. El PAC sin los partidos cristianos y los partidos cristianos sin el PAC se esfuman.

Las elecciones locales están tomando fuerza lentamente, las personas y su liderazgo tienen mucho más fuerza que los colores de bandera del antiguo bipartidismo. Con todo y todo el PLN y el PUSC son las dos fuerzas más significativas en Costa Rica en esta elección.

En las elecciones locales pesa más la discusión del problema del cantón y menos la imagen del candidato derrotado de Nueva República que parecía querer publicitarse en una elección en la que no iba a ser electo en nada. Cada colón gastado en promocionar a los candidatos locales, sus destrezas y sus soluciones a los problemas apremiantes de la comunidad tuvo mucha más efectividad que publicitar al candidato derrotado del partido, don Fabricio Alvarado, que proponía a los candidatos como fue el caso de Nueva República que no logró una sola alcaldía y se endeudó en cien millones en los últimos días de la campaña.

Lo que es peor, ahora ese candidato se lleva con esa promoción personal y esa sobre exposición, el baldón y la responsabilidad de la derrota en la percepción de los electores. Tratando de hacer una gracia le salió un sapo. Ni una sola alcaldía fue electa por los partidos cristianos. Esos son los frutos de la falta de experiencia.

El PUSC no se debilitó más, sino que dio muestras de una mejor organización y liderazgo y sus votos duros lo colocaron en el escenario político del país como la segunda fuerza. Eligió 16, o sea un 19,5% de las alcaldías de Costa Rica. Ahora deberán amarrar a sus alcaldes en el esfuerzo para la elección presidencial de 2022. No es lógico que en esa elección nacional el candidato no sea impulsado desde las municipalidades y por los alcaldes socialcristianos. El PUSC está 4 alcaldías por debajo del promedio que ha electo en las últimas cinco elecciones. Pero después de lo vivido y el desplome habido en el pasado reciente es una excelente recuperación. Si los votos del Republicano Socialcristiano se hubieran sumado al PUSC el número de alcaldías, de regidores y síndicos habría sido multitud. Alianzas de esta naturaleza deben de ser tomadas en cuenta con espíritu de urgencia para el futuro inmediato. La nota actual no es dividir más, sino compactar y unir. Una nota muy positiva del PUSC fue el número de mujeres que llevó como candidatas a esta elección. Ellas constituyeron más de la mitad de todas las mujeres candidatas en el país. El PUSC fue un ganador.

El Frente Amplio se está desvaneciendo. Su mensaje al votante se ha ido desdibujando. Otros son los objetivos y aspiraciones de los costarricenses que aquellos por los que ese partido movió votantes y eligió numerosos diputados. Hay una cercana identificación de ese partido con huelgas, sindicalistas, privilegios, y abusos de los empleados públicos. El país necesita del Frente Amplio en la arena política por razones de equilibrio, pero deberá de reinventarse, deberá reinterpretar las aspiraciones de su conglomerado electoral.

El PAC está desgastado. Dos gobiernos seguidos desgastan a cualquiera y el PAC no es la excepción. La elección de sus dos presidentes ha sido muy coyuntural, la estructura partidaria y la organización territorial es muy débil y pareciera que el gobierno del PAC no ha logrado mover esfuerzos para favorecer y resolver problemas locales por lo que su presencia en las elecciones fue menos que modesta. El PAC, electo al gobierno nacional por efectos coyunturales y emotivos en las dos últimas elecciones, deberá reexaminarse seriamente en sus objetivos, en las aspiraciones de los costarricenses, en los problemas y soluciones a la problemática del país. El PAC conserva el mismo promedio de alcaldías electas por ese partido en las últimas cinco elecciones.

El PLN aproximadamente recibió 345.956 votos en todo el país en esta elección. Es la votación que se asemeja a los votos recibidos por los candidatos presidenciales en las últimas elecciones. El abstencionismo hace que el voto duro haya electo cerca de 41 o 42 alcaldías, aunque todavía hay pequeños cambios que podríamos observar. El promedio de alcaldías electas en las últimas cinco elecciones es de 47. Está el PLN en consecuencia 6 alcaldías por debajo del promedio. Este voto duro le permite elegir casi la mitad de todas las alcaldías de Costa Rica, pero no es suficiente para ganar una elección nacional de presidente. En consecuencia el PLN debe de amarrar de manera decisiva y urgente a los candidatos que puedan atraer a sus tiendas a votantes que son parte del abstencionismo de manera urgente. El PLN debe generar la estrategia para amarrar a las alcaldías a su esfuerzo electoral nacional en el 2022. Los alcaldes y regidores, como ya están colocados en sus puestos, no ayudan lo suficiente al candidato de ninguno de los partidos. Hay que romper ese círculo de acontecimientos y lealtades.

Las alcaldías son un fenómeno local, la alcaldía de San José, la mayor del país, fue electa por unos pocos miles de votos, 22.086 de un padrón de 237. 491. Son una alta proporción del voto emitido en el Cantón Central un 37,2%, pero que resultan preocupantes si se toma en cuenta que la votación para elegir ese alcalde fue del 9,3% del padrón electoral de esa circunscripción cantonal. El alcalde de San José fue candidato a la presidencia hace apenas unos años por lo que su arrastre genera más dudas. Algunos en el PLN han sugerido que debería ser de nuevo candidato a la presidencia.

Así las cosas el PLN parece que ganará en 41 o 42 cantones, en otros 24 quedó como la segunda fuerza. En 10 cantones el PLN quedó como tercera fuerza y en el resto de los 82 cantones en posiciones aún más críticas. Una gran labor si se piensa que esa agrupación ha estado fuera de gobierno ya dos períodos.

Como una consideración final debo señalar que hay dos o tres temas que procuraré desarrollar los próximos días. El primero tiene que ver con la reelección consecutiva de los alcaldes, sin límite. El segundo tiene que ver con las acusaciones interesadas de adversarios políticos a candidatos y sus procesos judiciales en vísperas de elecciones. El tercero el surgimiento de los partidos locales que encauzan el voto protesta y que han ido tomando forma y fuerza. Tres fenómenos que son trascendentes en las elecciones de alcaldes y de Consejos Municipales.

La participación fortalece la democracia. El abstencionismo representa el no me importa. A Costa Rica hay que amarla y fortalecerla siempre.




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