Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 12 Agosto, 2011


El rapto de Europa


La explosión social en Inglaterra, minimizada por el gobierno de David Cameron, un conservador derechista, es difícil de pasar por alto; expone una cara oculta de Europa, cuna de la civilización occidental, y unida al drama del desempleo de España, Grecia, Francia, deja importantes signos de interrogación sobre el modelo de Estado y los propósitos que supuestamente debe cumplir en el desarrollo del bienestar.
Es precisamente este ansiado estado de pulcritud, y esa búsqueda de refinamiento del sistema, lo que ha llevado a los conceptos de ingeniería social, con la jactancia de hacer ver las políticas europeas con halo de superioridad, principalmente sobre las tribulaciones de otras regiones, en especial las del denominado Tercer Mundo, y las eternas vías de desarrollo.
Pero las revueltas, propias de vándalos y bárbaros, ante los ojos del Primer Ministro de Gran Bretaña, son actos de una delincuencia espontánea inglesa que ha aprovechado las circunstancias para saquear y quemar partes de distintas ciudades británicas.
Sin embargo, visto fuera del sesgo de este descendiente de la aristocracia británica, la conmoción social demuestra un enfrentamiento directo de desconfianza ciudadana sobre un sistema que ha sido incapaz de avanzar a la misma velocidad que las propias aspiraciones de la clase media, la cual hoy paga los platos rotos por las especulaciones bancarias que generaron la actual crisis, una versión moderna del rapto de Europa.
Es cada vez más evidente, que dentro de este mundo occidental, y tras la victoria histórica de la democracia sobre otros sistemas políticos como el comunismo, ahora la gran amenaza para la estabilidad política no lo sean el antagonismo ideológico, más bien el nuevo adversario es precisamente la confrontación social por el fenómeno mundial del estrujamiento de la “clase media”.
Los indignados franceses, españoles o griegos han sido reducidos por la propaganda oficialista como grupos sin orden, ni propuestas, quienes sencillamente deambulan tomando plazas, como una especie de neo hippies.
Sin embargo, la cruda realidad del desempleo de estos países europeos, el continuo desahucio hipotecario han demostrado tener suficiente presión para forzar cambios políticos y convocar a elecciones, sin necesidad de planteamientos formales o la creación de movimientos políticos tradicionales.
Siendo este el ejemplo que hoy nos da el Viejo Continente, vale la pena considerar cuánto de las políticas sociales en nuestro país son copias o repeticiones de este modelo, en franco resquebrajamiento.
La salida es un planteamiento ideológico político capaz de detener el estrujamiento de la clase media.

Luis Alberto Muñoz