Fred Blaser

Fred Blaser

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Lunes 25 Enero, 2010


¿El país más feliz?


En meses recientes varias fuentes impresionantes declararon a Costa Rica el mejor país del mundo. Nicholas Kristof del New York Times concluyó en su columna del 6 de enero que Costa Rica es el lugar más feliz, principalmente bajo la teoría —bastante acertada, sin duda— de que debe ser agradable vivir en una nación sin soldados y con muchos pájaros.
Kristof también citó otras dos fuentes, ambas colocaron a Costa Rica en primer lugar el año pasado, la Base de Datos Mundial sobre Felicidad, y el Índice de Planeta Feliz.
Pero durante la última década muchos investigadores han publicado rankings de felicidad, que tienden a hacer preguntas distintas a gente distinta en tiempos distintos, y que como resultado a menudo se contradicen.
Un reporte de 2006 de Socyberty, por ejemplo, concluyó que los cinco países más felices eran Suiza, Islandia, Suecia, Canadá y Austria.
Mientras tanto, la Universidad de Michigan en 2004 reportó que las cinco primeras regiones eran Nigeria, México, Venezuela, El Salvador y Puerto Rico.
Dado este tipo de contradicción, está claro que si queremos medir la felicidad, necesitamos métodos más confiables.
Un mejor criterio es si las personas quieren ir a un país o más bien quieren dejarlo.
Los patrones de migración —al menos cuando involucran el movimiento de una parte significativa de la población— dicen mucho sobre los niveles de satisfacción personal, tomando en cuenta que la gente normalmente no abandona su hogar, excepto en circunstancias extremas.
En el caso de Costa Rica, el panorama migratorio es moderadamente positivo.
Es imposible saber cuántas personas buscarían mejores oportunidades en Costa Rica, debido que el país dificulta que los extranjeros obtengan permisos de trabajo.
Por otro lado, es evidente que a los costarricenses les gusta mucho su nación.
Solo una pequeña fracción de la población ha emigrado, y la mayoría de los costarricenses que estudian en universidades extranjeras regresan a casa cuando terminan sus estudios.
Probablemente el criterio más importante involucra la expectativa de vida.
Es difícil saber cuánta felicidad hay en la vida de las personas, pero es fácil saber cuánta vida tienen.
En lo que se refiere a este asunto crítico, los costarricenses generalmente viven hasta una edad muy avanzada —78,8 años en promedio, de acuerdo con datos de Naciones Unidas— más que la gente de todos los demás países a excepción de 20, y solo 3,8 años menos que los ciudadanos de Japón, el primer lugar.
Lo que hace de este resultado algo especialmente impactante es que Costa Rica sea más eficiente que cualquier otro país en proveer una larga vida a bajo costo.
Una forma simple de calcular la eficiencia de cada país consiste en dividir la expectativa de vida por el poder adquisitivo anual por persona, al menos cuando se realiza la comparación entre lugares con expectativa bastante parecida.
De hecho, entre los 21 países con mayor expectativa de vida —que conforman un rango razonablemente estrecho— Costa Rica es más del doble de eficiente que cualquier otro.
La combinación de una larga vida —lograda con un ingreso modesto— junto con un panorama migratorio moderadamente positivo, podría hacer o no a Costa Rica el país más feliz del mundo.
Pero las personas en los demás 150 países con ingresos modestos (o peor), sin duda querrían vivir tan bien —o por lo menos durante tanto tiempo— como los costarricenses.

Fred Blaser
CoPresidente
República Media Group