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El Foro Atlántico de Negocios

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 15 junio, 2015


El Foro Atlántico de Negocios

La Iniciativa de la Cuenca Atlántica convocó en Portugal a empresarios, académicos y políticos de Estados Unidos-Canadá, Europa, África y América Latina y el Caribe (ALC) al Primer Foro Atlántico de Negocios, para considerar temas de gobernanza, conectividad, finanzas, comercio, inversión, ambiente, de infraestructura y desarrollo humano. Lo hizo bajo el liderazgo del expresidente del Gobierno de España José María Aznar y con la conducción académica de la Universidad Johns Hopkins.
El foro, que contó con participantes de las cuatros regiones, fue clausurado por el primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho.
Me tocó presidir la primera sesión y presentar el tema del cambio institucional que demanda una buena gobernanza para la cuenca atlántica.
Se propuso al sector empresarial jugar un papel relevante en los temas de desarrollo con una visión atlántica.
Los valores y aspiraciones que compartimos en esta parte del mundo facilitan el diseño y la construcción —poco a poco y por tanteo y error— de instituciones intergubernamentales atlánticas. También de relaciones entre asociaciones nacionales público-privadas, así como del propio campo privado: empresarial y del resto de sus sociedades civiles. Con ellas será posible aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece la acelerada integración de esta cuenca.
A nivel interatlántico la primacía y libertad de las personas, los derechos humanos, la democracia, el estado solidario de derecho, la eficiencia de los mercados,  deben iluminar la construcción de las relaciones y las instituciones entre las cuatro zonas que integran nuestra cuenca, y ello implica  relaciones de respeto, solidaridad y cooperación entre los países desarrollados y los países emergentes.
Por estas características más homogéneas y por la explosión de las diversas interrelaciones en la cuenca atlántica, esta zona se constituye en un laboratorio de gran utilidad para el desarrollo de un nuevo tipo de gobernanza. Una gobernanza en que la competencia promueva la innovación y el progreso. Una gobernanza en que, a la vez, las redes atlánticas establezcan un marco de coordinación, desarrollo de conceptos y elaboración de políticas que fomenten un espíritu cooperativo en búsqueda de objetivos comunes.
La negociación de la Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión (TTP) entre EE.UU. y la UE, así como la Asociación ALC-Unión Europea que ocupó en estos días la atención del presidente Solís, pueden converger y constituir un espacio de integración y cooperación de enorme importancia para estimular el crecimiento económico y el progreso social.
Pero ello demanda que el TTP sea un tratado abierto a ALC y África, que genere ventajas de acceso para los países de este último continente, y una activa participación del empresariado en su diseño.
La libre movilidad de personas, capitales, bienes y servicios, y la expansión de la producción de estos últimos en la cuenca atlántica, también convocan cambios institucionales para promover el progreso sustentable y compartido.
En esos y otros campos los retos son grandes pero las oportunidades son aún mayores.

Miguel A. Rodríguez


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