Enviar
Sábado 28 Diciembre, 2013

La energía es un bien imprescindible en los sectores de un país por lo que estudiar su generación, distribución, utilización y desecho resulta imperativo


El diagnóstico energético

El contexto tecnológico, económico, social y ambiental actualmente es tal que a nivel global se toman medidas cada vez más estrictas en favor del ahorro de recursos, del aumento en la producción y a la vez crece la preocupación por controlar las emisiones contaminantes.
Con este complejo panorama, una de las soluciones es el apropiado manejo de la energía. La energía es un bien imprescindible en los sectores de un país por lo que estudiar su generación, distribución, utilización y desecho resulta imperativo. Una de las herramientas que tienen las empresas para lograr este objetivo, es el diagnóstico energético.


El diagnóstico es un análisis de la trayectoria de cada una de las formas útiles de energía que acceden al hogar, al comercio, la planta o la granja y su recorrido a través de los equipos y sistemas que ahí se encuentran a medida que se lleva a cabo la operación. Para realizar el diagnóstico, usualmente, las compañías pequeñas optan por un consultor externo mientras que las compañías de gran tamaño se encargan de supervisar y administrar sus actividades energéticas ellas mismas o a través de una empresa filial dedicada al ramo energético.
El diagnóstico energético es una herramienta que promueve desde el establecimiento de una base energética para futuras comparaciones hasta la adopción de medidas de ahorro de insumos. A grandes rasgos, el diagnóstico energético ataca cuatro rubros principales dentro de la planta: Iluminación, Electricidad, Calor y Refrigeración. Dependiendo el sector, estos rubros serán más o menos importantes.

La auditoría es el corazón del diagnóstico. Consiste en calificar y cuantificar cómo funcionan los sistemas energéticos de la instalación y mejorarlo si es que es posible, así como identificar cuáles serán los resultados de dichos mejoramientos en términos económicos. Cuando se lleva a cabo una auditoría energética no debe quedar duda sobre cuáles son los alcances y objetivos de la auditoría entre las partes interesadas.
Existen tres tipos de auditorías según el grado de detalle: 1) El recorrido por la planta, 2) La auditoría detallada y 3) la auditoría con apoyo de software.
Al final de la auditoría, se prepara un documento que contiene los resultados del diagnóstico que comprende los aspectos técnicos y económicos del diagnóstico. Comprende un resumen ejecutivo que abarque la situación de la empresa y las posibles medidas de mejora clasificadas según los plazos (corto, mediano o largo) o la prioridad.
El verdadero valor de un diagnóstico energético es el conocimiento del estado energético de la instalación. A partir de ahí, pueden plantearse posibles mejoras, cambios organizacionales y operacionales, entre otras estrategias. En opinión del autor, la consecuencia más importante de un diagnóstico energético es el cambio de cultura que puede producir dentro de la empresa, planta, hogar, comercio y granja acerca del manejo adecuado de la energía.
 

Juan Cristóbal Torchia
Consultor en Energía