Nuria Marín

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Lunes 12 Julio, 2010


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El brazalete electrónico

Esperamos que la Asamblea Legislativa apruebe a la brevedad la “Ley de Mecanismos Electrónicos de Seguimiento en Materia Penal”, la que permitiría el uso del brazalete electrónico (tecnología GPS) para el control de imputados en libertad condicional o con medidas cautelares lo que haría más eficiente y eficaz el combate de la criminalidad.
La inseguridad ciudadana es uno de los temas actuales más apremiantes, quedando en evidencia que los mecanismos tradicionales han resultado insuficientes para contener los múltiples focos de violencia que atentan contra nuestra calidad de vida.
La ciudadanía transita con temor por las calles y se atrinchera en casas bunkers en la búsqueda de un sentido de seguridad. En tanto, contamos con pocos efectivos policiales mal entrenados y equipados.
Las autoridades judiciales pecan por una excesiva reticencia a aplicar medidas drásticas tutelando los derechos de los infractores en menoscabo de las víctimas y de la ciudadanía en general.
Quizás el ejemplo más dramático son las decenas de muertes anuales o miles de agresiones sufridas por las mujeres a manos de sus compañeros, esposos o novios. La historia se repite una y otra vez.
Pese a la legislación de vanguardia la misma resulta inoperante ante las deficiencias policiales, la inconstitucionalidad de dos artículos claves de la Ley de penalización de la violencia contra las mujeres o la complacencia judicial.
El brazalete brinda una balanceada alternativa a las autoridades judiciales ante el dilema entre la limitación a las libertades individuales y el deber de prevención y protección a la ciudadanía.
Igualmente se convierte en una poderosa y más efectiva barrera de defensa para las mujeres, víctimas o testigos bajo protección al contar con un mecanismo que alerte a las autoridades para que estas reaccionen en tiempo contra la amenaza.
El GPS hace posible localizar al imputado o reo en libertad condicional en cualquier momento lo que prevendría la evasión de la justicia, facilitaría la inmediata detención si se violan las medidas cautelares y ayudaría a descongestionar la infraestructura y abaratar el costo de manutención de una creciente población penitenciaria.
Si bien en otros países pequeños grupos han tratado de evitar la adopción del brazalete argumentando que violenta los derechos humanos, lo cierto es que al hacerse este mecanismo opcional y voluntario se convierte más bien en una alternativa a la detención e internamiento penitenciario.
En síntesis, los medios electrónicos son una excelente herramienta para aumentar las capacidades de prevención, contención y represión por parte de las autoridades policiales, para descongestionar nuestras colapsadas instalaciones penitenciarias y para mejorar la efectividad judicial para impartir justicia pronta y cumplida.
Son precisamente este tipo de reformas simples e innovadoras las que necesita el país si queremos dar un salto cualitativo en la solución de los apremiantes problemas como el de la inseguridad. ¡Bienvenida la reforma!

Nuria Marín Raventós