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EL TIPO DE CAMBIO Y EL DESEMPLEO

Carlos Denton cdenton@cidgallup.com | Miércoles 09 mayo, 2018


EL TIPO DE CAMBIO Y EL DESEMPLEO

Se anunció la semana pasada que la tasa de desempleo es de 10.3 por ciento y es mucho más fuerte entre las mujeres (13.2 por ciento) que entre los hombres (8.5 por ciento). Ese porcentaje implica que aproximadamente 250 mil personas que quieren trabajar no encuentran un empleo; no tienen dinero y probablemente sufren psicológicamente por la sensación de rechazo y desgracia. El hecho de que esa cantidad de personas no produce también impacta negativamente en el producto interno bruto. Lo peor es que el número probablemente crecerá pronto gracias a una política monetaria equívoca.

Increíblemente se anuncia esta cifra y nadie pestañea; los medios presentan las cifras y siguen dedicados a notas políticas con énfasis en personalidades entrando y saliendo del gobierno. Los políticos hacen genuflexiones simbólicas frente al tema, mencionándolo como un desafío más. Es como que el resto de la población opera bajo el lema “Gracias a Dios que yo estoy bien y salados estos desgraciados sin empleo.”

Cuando en Estados Unidos en 2009 llegó la tasa de desempleo al 10 por ciento se declaró crisis nacional; los medios, incluyendo los costarricenses, estaban llenos de historias de la tragedia humana, las casas rematadas por falta de pago, los jóvenes que no podían seguir sus estudios, las personas que pasaban hambre y la destrucción financiera y psicológica que implicaba tener tantos sin sostén económico. El presidente Barack Obama, trabajando con la Reserva Federal (Banco Central), “abrió el grifo” y entre otras medidas devaluó el dólar. Actualmente la tasa de desempleo en ese país es 3.9 por ciento.

Durante los 1990’s y los primeros años de este siglo la tasa de desempleo aquí fue del 5 por ciento, más o menos. ¿Qué cambió y provocó la duplicación de este flagelo? A partir de 2005 se declaró que había que conquistar la inflación y que la mejor manera de hacerlo era eliminando las minidevaluaciones establecidas en 1982; se pasó a un tipo “administrado.” Desde ese entonces la moneda, que llegó a valer $1 = ¢580 no ha sobrepasado esa cifra; el colón se ha convertido en una moneda de las más estables en el mundo.

Se declara que hay poca inflación, pero durante este período seguían las fuertes alzas en el costo del gobierno (es cierto que hay otros factores). Un producto de esto es que el modelo exportador que trajo una bonanza al país se ha visto cada vez más amenazado. Los que exportan productos o servicios han sido forzados a recortar planillas porque han estado recibiendo la misma cantidad de dólares, pero sus planillas y otros costos en colones son más costoso cada año.

Hay una realidad; si al colón se mantiene artificialmente a los niveles actuales la tasa de desempleo podrá aumentar. El argumento más fuerte en contra de una devaluación es política; si se devalúa sufrirán muchas personas que ganan en colones y que compraron automóviles y casas con crédito en dólares. ¡Que triste para los desempleados!

cdenton@cidgallup.com

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