"El sueño de mi vida"
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“El sueño de mi vida"

Sastre creyó que ganaría solo un minuto antes del cierre

Luis Miguel Pascual
EFE

París
"Ahora sí que hice realidad el sueño de mi vida", afirmó el español Carlos Sastre desde lo más alto del podium de París a la multitud que saluda su triunfo en el Tour de Francia de 2008.
"Gracias a todo el mundo, hice realidad mi sueño", repitió con el micrófono en mano en tres idiomas, francés, inglés y español. Acaba de recibir el último maillot amarillo, el que cuenta, de manos del alcalde de París, Bertrand Delanoe, ajustado como siempre por Bernard Hinault, el quíntuple ganador del Tour, el rostro de todo
s los podios.

Sonriente, acompañado de sus dos hijos, Claudia, de seis años, y Yeray, de cuatro, Sastre posa para una foto histórica, con el Arco del Triunfo de fondo y el himno español, raudo como un ciclista en fuga, como música.
A su diestra, el australiano Cadel Evans tiene el rostro largo, serio, de pocos amigos. Hace carantoñas a los hijos de Sastre pero no está cómodo en ese podium que conoce tan bien. Fue segundo el año pasado. A la izquierda está Bernhard Kohl, que saborea vestido con el maillot de puntos rojos, el de la montaña, el tercer escalón del podium como un premio gordo, el más grande de ningún austríaco en el Tour.
"Esta carrera llegó al fin que yo buscaba, es una sensación muy especial, ver toda la gente que hay aquí te trae a la mente muchos sentimientos que se acumulan durante tantos días. Me siento feliz", afirmó Sastre nada más bajar del podium.
Claudia y Yeray juguetean entre el estricto protocolo de los organizadores. "Ellos son los que más están disfrutando", confiesa el ciclista de El Barraco, en Ávila.
Su esposa, Piedi, se esconde de los focos. No quiere ni verlos, rechaza salir en la tele, hablar para los medios. Los padres de Carlos no caben por los pasillos, orgullosos de ver a su hijo subir al escalón más alto que conoce el ciclismo mundial.
"Es algo que quería vivir", repitió Sastre, un tanto turbado por tantas sensaciones, por tantas alegrías.
"¿Qué cuando me lo creí? Hace un minuto, cuando atravesaba la meta", señaló sonriente.
Sastre es un hombre c
olmado, rodeado de sus seres queridos. "Es algo que no sabes lo que es hasta que estás ahí arriba en el podium, el más grande que puedes esperar", aseguró.
Atrás quedan 21 días de competición, más de 3.500 kilómetros de batalla. Su épico ascenso al Alpe d'Huez en solitario, la defensa de su maillot amarillo en la contrarreloj de Saint-Amand-Montrod, el último peldaño hasta París.
"Encontré lo que buscaba y, aunque sufrí, siempre disfruté”, evocó ahora el nuevo rey de Francia.
Sastre mira para atrás con orgullo y para adelante con ilusión. Los Juegos de Pekín son su próxima meta. Una medalla que buscará junto a Alejandro Valverde, Oscar Freire, Samuél Sastre y Alberto Contador, su predecesor en el podium de París.
Luego se eclipsa con los suyos que tantas ganas tenía de ver. Su familia estuvo en Euro Disney a la espera de ver al padre llegar a París vestido de amarillo. Ya sólo falta la fiesta final para celebrar al fin la conquista de París. Sastre ha logrado un sueño del que no quiere despertar.

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