El Salvador avanza en la construcción del estadio más grande de Centroamérica
El proyecto, impulsado en alianza con el gobierno de China, tendrá capacidad para 50 mil espectadores
El Salvador avanza hacia un logro histórico en infraestructura deportiva con la construcción del que será el estadio más grande de Centroamérica.
El nuevo recinto, que llevará por nombre Estadio Nacional de El Salvador, se perfila como el principal coloso futbolístico de la región, con una capacidad estimada de 50 mil espectadores, superando a los escenarios existentes en los países vecinos.
La obra se desarrolla en Antiguo Cuscatlán, dentro del área metropolitana de San Salvador, específicamente en los terrenos donde anteriormente se ubicaba la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios, un espacio cuyo uso fue transformado para dar paso a este ambicioso proyecto deportivo.
La fecha estimada de finalización está prevista para el 2027, oportunamente para el inicio del siguiente ciclo mundialista.
El proyecto fue anunciado oficialmente el 31 de diciembre de 2021 por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien desde entonces ha impulsado la iniciativa como una pieza clave para modernizar la infraestructura deportiva y posicionar al país como sede de grandes eventos internacionales.
La construcción cuenta con el respaldo del gobierno de China, aliado estratégico que también participó en el desarrollo del Estadio Nacional de Costa Rica.
En términos de inversión, el proyecto supera los 100 millones de dólares, aunque el costo total podría ascender hasta los 500 millones de dólares, conforme se han ampliado los alcances del diseño y las especificaciones técnicas del estadio, según reportes de diversos medios de comunicación.
Uno de los elementos más distintivos del Estadio Nacional de El Salvador será su techo ovalado de gran altura, el cual cubrirá casi por completo el recinto y contará con una abertura central que permitirá la entrada de luz natural directa.
El estadio incorporará materiales renovables y sistemas de energía reciclada, con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono y convertir la sostenibilidad en uno de los pilares del proyecto.
Asimismo, el diseño contempla de forma detallada las cargas de viento propias de la zona y estrictas medidas sísmicas, un aspecto clave considerando las condiciones geográficas del país.
Desde el punto de vista arquitectónico, no existe en Centroamérica un estadio que se asemeje en escala y propuesta estética al nuevo recinto salvadoreño.
A nivel internacional, su diseño es comparable a estadios de primer nivel, como el Allianz Arena de Alemania, casa del Bayern Múnich, por su imponente presencia y líneas modernas.
La tecnología será un eje central del estadio, no solo para ofrecer una experiencia avanzada a los espectadores, sino también para optimizar la gestión de recursos y garantizar un funcionamiento eficiente y sostenible, de acuerdo con la información divulgada por el gobierno salvadoreño
Con este proyecto, El Salvador apuesta por una infraestructura deportiva de alto impacto regional, que no solo transformará el paisaje urbano de Antiguo Cuscatlán, sino que también busca posicionar al país como un referente en organización de eventos deportivos y espectáculos de gran escala en Centroamérica.