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Viernes, 23 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Educación, infraestructura y medio ambiente

| Jueves 25 junio, 2009



Educación, infraestructura y medio ambiente

El desarrollo integral en la América Latina es como un perro de cacería persiguiendo un veloz conejo, y que parece cada vez más que ya lo alcanza, pero como en una fábula de televisión, aquel, elusivo, veloz, se vuelve un logro inalcanzable.
Los jóvenes se preguntan y me lo han preguntado en clase: ¿por qué no se hacen las cosas bien? ¿Por qué los países se estancan en el proceso de desarrollo?
Cuando un país se encuentra cerca de avanzar hacia estadios más altos de desarrollo y bienestar, generalmente surgen obstáculos que impiden y retrasan ese supuesto proceso. Nuevas y muchas veces más difíciles barreras a vencer lo impiden. Vale la pena reflexionar sobre algunas de ellas: en primer lugar existen barreras mentales que obstaculizan el cambio. Creer que no se pueden hacer las cosas bien. Cuando la ciencia y el avance tecnológico facilitan casi todo.
Costa Rica tiene suficiente capital para invertir y tener un proceso propio de mejora sustancial en su riqueza, si se aprovecharan capitales en inversiones decisivas, como infraestructura, educación, sectores exportadores y productivos, creación e impulso de pymes y de empresas cooperativas. Para cada posibilidad hemos establecido o una ley o un proceso burocrático que lo impide. Y luego las sospechas, las ideologías no dichas, los intereses, son parte de los muros. Muchas veces se bloquea lo bueno, por egoísmo o por miopía, por falta de articulación democrática, de discusión y de verdadera participación.
Tiene también mucha relevancia la formación de “grupos de interés” muy variados, para quienes no son importantes ni el cambio ni la transformación. O peor aún la condición de subdesarrollo entre otros, la (falta de regulación apropiada) les facilita adueñarse de infraestructura, sin invertir, de tener precios mucho más elevados que los que costos y utilidades razonables establecen, como ocurre según explica la prensa en estos días con las medicinas genéricas.
Hace pocos días un grupo de distinguidos ciudadanos encabezados por el Ing. Silva ha enviado artículos, que en materia de aeropuertos, es sobrecogedor. Es un buen ejemplo del bloqueo del progreso.
Otro factor crucial, y muy relacionado con lo dicho, es que en la América Latina se vuelve cada vez más difícil la tarea de controlar los tráficos de influencias, de armas, drogas y otros de toda índole. Esto a fin de cuentas también impide no solo hacer las inversiones correctamente, sino que también bloquea el mejor uso de los avances informáticos, se mezclan intereses, se persigue lo banal pero no termina de resolverse el nodo central de las causas de los problemas. Hasta fuegos artificiales se crean para distraer de lo esencial, persiguiendo al débil, con una noción cuasi fanática, sin plantear ni discutir por donde se está vertiendo el agua de la riqueza, las inversiones y el trabajo. Se vuelve elusivo el desarrollo.
En Costa Rica, hay muchos temas relacionados con lo dicho en este breve comentario, pero quisiera resaltar tres factores que nos podrían conducir a un nuevo estadio de desarrollo, por sus consecuencias. La educación es factor clave. Sin educación no se logra dar el salto al desarrollo. Pero la educación sola no es suficiente. ¿Cuál nivel y características de educación? ¿Es acaso una cuestión solo de titulación, de número de estudiantes? Esos factores son importantes, pero es urgente una valoración cualitativa de la calidad de la educación que se imparte, de la formación y vocación de quienes enseñan, de la innovación y aplicación de nuevas técnicas y tecnologías con las que se aprende y se educa. No solo es cuestión de presupuestos o utilidades.
La infraestructura es vital para el sistema económico y social, sin ella no hay comercialización, facilidad laboral, disfrute de la comunicación y movilidad. En alguna medida en Costa Rica, después de 20 años de no hacer carreteras realmente nuevas y modernas, las carencias en caminos y nuevas vías son un símbolo de retraso y de subdesarrollo. Rellenar huecos es tirar el agua en un canasto. Se llenan las carreteras de vehículos como muestra de productividad y bienestar, y se bloquea el tránsito por la carencia de nuevas carreteras. Además la constante reparación, o seudoampliaciones, se hacen a costa de la eliminación de cunetas, entre calles, que permitían absorber lluvias y aguas en general. Y en los diseños de carreteras nadie piensa en el peatón ni en el ciclista. Se facilitan las inundaciones. Hoy dicen que construyen una carretera “nueva” pero eliminan las áreas verdes de protección, y usan mil excusas para cortar árboles.
Es decir que la solución está en la generación de nuevas ideas efectivas, en nuevas carreteras, nuevas y modernas vías férreas, pero diseñadas integralmente, con conexiones nuevas, que eviten el tener que transitar por las mismas vías establecidas desde hace decenas de años, en algunos casos ya siglos.
El tema de la destrucción de bosques, humedales y animales silvestres es crucial en Costa Rica, pues la verdadera riqueza nacional, que está en contar con personas inteligentes, bien alimentadas, con un buen nivel de educación depende en gran medida de contar con un país realmente ecológico y sostenible a través de sus recursos naturales, en el que la flora y la fauna se protejan, nos brinden nuestra diferenciación y valor agregado internacional y nos distingan en el mundo.
En la medida en que la pobreza, la inseguridad, la destrucción de la naturaleza y una débil educación predominen, ya no estaremos caminando hacia el progreso, sino en un franco retroceso.
Educación de alta calidad, infraestructura moderna, aprovechamiento de los capitales acumulados en pensiones y bancos, eliminación de la corrupción, defensa real y concreta del medio ambiente, no retórica, son factores que claramente nos impulsarán a dar un verdadero salto al desarrollo integral.

*Rector, Universidad Fundepos - Alma Mater