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Muchos costarricenses, más allá de lo que les estimuló o no el sistema educativo, adquirieron conocimientos y mantienen una imaginación capaz de innovar

Donde arte y ciencia confluyen

Una compañía nacional, dedicada al desarrollo, producción y venta de modernos mecanismos de prevención y tratamiento de enfermedades, ha creado productos innovadores en materia de artículos para uso médico.
Las investigaciones fueron hechas por científicos costarricenses utilizando en algunos casos insumos nacionales como la palma africana, el aceite de soya y ciertas ceras naturales; la firma exporta en la actualidad a Centroamérica, el Caribe y México, pero lo hará a Estados Unidos, Canadá, Africa y Asia en cuanto obtenga los permisos internacionales para entrar a esos mercados.
Esto sin duda es un claro ejemplo de lo que el país debe hacer y de que se cuenta con el recurso humano capaz de llevarlo a cabo. No obstante, no existe a la fecha una política claramente destinada a favorecer la creación y comercialización de nuevos productos, tanto para el ámbito nacional como para la exportación.
Si dicha política se concretara, además del éxito de empresas como la que hoy nos ocupa, Biotechnology Developers, surgirían otras incluso en estrecha colaboración público - privada. Nuestras universidades públicas cuentan con centros de investigación que bien podrían unir esfuerzos con el sector privado para innovar.
Más aún, si al impulsarse, como se hizo en los últimos años, la apertura comercial para el país, se hubiera complementado con una reforma educativa que le recuperara a la educación formal su capacidad de entusiasmar a los estudiantes y despertar vocaciones para las carreras técnicas y científicas, el país podría haber innovado mucho ya. Sin embargo, esta es, en general, una tarea pendiente aún.
Pendiente pero no imposible. Abandonar los métodos que atentaron contra el uso del razonamiento, contra la imaginación y la creatividad dentro del sistema educativo es posible.
Los estudiantes costarricenses que fueron acostumbrados a aprobar exámenes y cursos lectivos a punta de señalar con una equis si un enunciado era falso o verdadero sufrieron el efecto perverso que este método tiene para anular la capacidad de razonamiento, de pensamiento y de creatividad.
Hoy la tarea es recuperarlos para las generaciones de actuales niños desde el kínder. Pero esto sin dejar de tomar en cuenta a los muchos costarricenses que más allá de lo que les estimuló o no el sistema educativo, adquirieron importantes conocimientos y mantienen su imaginación y creatividad de modo que bien pueden ser puestos al servicio de la innovación.
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