El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una nueva amenaza contra Irán, escribiendo que tiene dos días para “llegar a un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz”.
La breve publicación del sábado, de tres frases, en Truth Social no hizo referencia a la búsqueda en curso de un piloto estadounidense que se cree se eyectó sobre Irán después de que un caza F-15 se estrellara en el país.
Irán se ha atribuido el derribo, el primero de su tipo desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero.
El mandatario ha señalado que Irán debe reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico internacional o, de lo contrario, enfrentarse a la “destrucción” de sus plantas energéticas.
“Recuerden cuando le di a Irán diez días para LLEGAR A UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ”, escribió Trump.
“El tiempo se está acabando: 48 horas antes de que todo el infierno caiga sobre ellos. ¡Gloria a DIOS!”
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo estratégico ubicado entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico. Es crucial porque por ahí transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, además de gas natural licuado. Países productores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos dependen de esta ruta para exportar su energía, lo que lo convierte en una arteria vital para la economía global.
Su importancia también radica en el ámbito geopolítico, ya que Irán tiene influencia directa sobre la zona y, en momentos de tensión, ha amenazado con bloquear el paso. Cualquier interrupción en el tránsito marítimo podría provocar aumentos inmediatos en los precios del petróleo, afectar cadenas de suministro y generar inestabilidad en los mercados internacionales, haciendo del estrecho uno de los puntos más sensibles del planeta.





































