Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 18 Marzo, 2014

Esperamos que al menos Venezuela, también ensangrentada y con expectativas de más derramamientos y más presos políticos, no esté amenazada desde afuera


Trotando Mundos

Don Huber Matos y la libertad de los pueblos

Hemos cambiado el orden de la columna de hoy porque la reciente muerte de Huber Matos, un héroe cubano de estirpe mandeliana, nos entristece.
De muy jóvenes supimos de este gallardo hombre a través de su hijo Huber, de quien fuimos amigos hasta que se nos desapareció del horizonte, y nos quedó ese sentimiento extraño que se anida en el corazón cuando la prisión política y la persecución de los chafarotes- como les dicen en Guatemala- se impone sobre los derechos humanos.
Eso se hace aún más pesado cuando la cacería humana recae en personas que conocemos personalmente.
Encarcelado sin causa por veinte larguísimos años- estilo comunista- y luego, tan grave o más, exiliado de su patria, no perdió ni su convicción ni su amor por ésta, por la libertad y por la democracia.
Como parte de la longeva generosidad de Costa Rica con los perseguidos políticos y los heimatlossen, don Huber vivió buena parte de su exilio en este país, al que pidió a su familia lo viniera a enterrar. Nos honra y nos conmueve el gesto de tan valiente hombre.
América no debe olvidar a Huber Matos, una víctima de la dictadura castrista y castrense de Cuba, cuyas últimas palabras fueron por la libertad de su patria.
La similitud de las situaciones políticas de Ucrania y Venezuela es impresionante y hace más dolorosa la expectativa de nuestros hermanos del sur.
Dictadores que llegan al poder a amasar fortunas inimaginables haciendo suyos los recursos del país, y gradualmente van reduciendo el ámbito de libertad hasta encarcelar sin juicio y sin causa a líderes de la oposición- respectivamente Julia Timoshenko y Leopoldo López- este último irónicamente descendiente de Simón Bolívar, héroe a quien Chaves deshonró usándolo para abanderarse.
El desenlace inicial en Ucrania nos demuestra una vez más que un pueblo unido no puede ser vencido por la dictadura comunista. Pero a ese pobre país la amenaza no le viene de adentro, sino del Zar Putin, ansioso de doblegar a Ucrania como lo hizo con Georgia, a vista y paciencia de la comunidad internacional.
En una caricatura que debería sonar las alertas de un peligro mayor, el moderno Hitler está haciendo, ante el pataleo de occidente, exactamente lo mismo que hizo Adolfo. Se está adueñando de países más débiles con argumentos triviales, mientras occidente vocifera por un cuerno vacío incapaz de asustar ni a un chiquito.
Mientras tanto en Venezuela, como dice Cristina Marcano en frase lapidaria en El País, “con febrero se ha ido lo poco que quedaba de democracia, más allá del puro ejercicio electoral”.
Esperamos que al menos Venezuela, también ensangrentada y con expectativas de más derramamientos y más presos políticos, no esté amenazada desde afuera. Al jefe de la KGB se le haría un poco más complicado venir con sus soldaditos y sus tanques a jugar de este lado del charco. Pero quien sabe…
Dios proteja a Venezuela y a todos los pueblos subyugados del planeta.

Humberto Pacheco A.
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