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La Asamblea Legislativa no debe ser vista como una fábrica de leyes

Diputados a receso y reflexión

A pocos días para que finalice el año y los diputados disfruten de su segundo receso legislativo en tan solo siete meses de gestión, regresan a la memoria las acciones y las principales discusiones que se desarrollaron no solo en el plenario y las comisiones, sino también entre bastidores y corrillos del Congreso.
Para algunos de ellos, la aprobación de más de 80 proyectos de ley es el reflejo de un Congreso productivo y negociador, el mejor en más de 16 años, que permite avizorar una buena disposición de cara al segundo año de gobierno. Sin embargo, en este punto es importante destacar varios aspectos.
En primera instancia, la Asamblea Legislativa no debe ser vista como una fábrica de leyes, sino como un recinto de profundo análisis y discusión de los principales problemas nacionales y, más importante aún, de su resolución, por medio de normativas inteligentes y adecuadas a la realidad nacional, por lo que, sin duda alguna, cantidad no es reflejo de calidad.
Por otra parte, es importante destacar que la gran mayoría de las iniciativas que vieron la luz durante este periodo corresponde a proyectos de envergadura regional, donaciones de bienes inmuebles y otros; los cuales, generalmente no llevan mayor trámite porque no tienen mayores consecuencias.
Sería injusto no reconocer que durante este periodo recibieron trámite final iniciativas que se podrían considerar trascendentales para el desarrollo del país, como la modificación a la Constitución Política para aumentar del 6% al 8% los recursos de la educación provenientes del Producto Interno Bruto, así como la ley que prohíbe la minería a cielo abierto y los empréstitos por más de $900 millones para infraestructura y finanzas públicas.
Al margen de esos proyectos importantes, la acción en el parlamento discurrió durante estos siete meses en discusiones menores, donde la carencia del control político y acuerdos de gran trascendencia fueron más que evidentes.
De esta forma, iniciativas polémicas que requerían un intenso diálogo, como la reforma a la ley de tránsito, el nombramiento del nuevo magistrado de la Sala Constitucional, la ley de electricidad y los proyectos de seguridad, acaso avanzaron un ápice, por lo que quedaron como tareas pendientes para el segundo año de gobierno; el cual, se considera como el más importante para una administración.
En ese sentido, las desavenencias entre diputados y sus propias fracciones cobrarán mayor realce cuando se discutan temas candentes en el plenario como la reforma fiscal o la ley de electricidad.
Será necesaria una intensa reflexión durante las prolongadas vacaciones legislativa, para tratar de poner en un mayor contexto de reflexión las acciones de los diputados en su primer año y sus consecuencias sobre la calidad de nuestra democracia.

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