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Dignos de Reconocimiento

Humberto Pacheco humberto.pacheco@pachecocoto.com | Martes 25 febrero, 2014


Tano pudo salir del fondo valiéndose del apoyo que le brindan maravillosas organizaciones como Alcohólicos Anónimos


Trotando Mundos

Dignos de Reconocimiento

Que “columnón” se escribió Tano Pandolfo sobre el actor Philip Seymour Hoffman. Siempre que nuestro amigo toma la vida como tema de fondo, su producción es de valor incalculable y toca positivamente a muchísimas familias disfuncionales en las que uno o más miembros inmediatos sufre de una o más adicciones.  Adicciones mortales o, en el mejor de los casos, capaces de enfermar seriamente a varios miembros de la familia.
Lo resaltable es que a Tano no le tiembla el pulso para usar públicamente su vida como ejemplo. Vida que es al mismo tiempo trágica y esperanzadora porque, para su buena fortuna y la de su familia, Tano pudo salir del fondo valiéndose del apoyo que le brindan maravillosas organizaciones como Alcohólicos Anónimos.
Sus columnas sobre el tema son lectura obligatoria para todas las personas, aún aquellas que tengan la buena fortuna de no sufrir la enfermedad del alcoholismo ni padecer adicciones más graves a otras drogas, pues dichas personas también están expuestas a que tarde o temprano un hijo, pariente o amigo pueda necesitar su ayuda y es importante saber que hacer para brindársela.
Hace pocas décadas, en los Estados Unidos el número de alcohólicos y las muertes atribuibles a la enfermedad parecían relativamente pocos.
Una investigadora científica, en una morgue de Texas, y a raíz de una investigación no relacionada con el alcohol, descubrió que las muertes no se le atribuían correctamente a ese mal. Gran cantidad de diagnósticos decían “muerte por caer de escalera; muerte por falla hepática; muerte por accidente automovilístico; muerte por paro cardiaco; etc. etc.”, dejando de lado la causa verdadera.
No obstante, en cientos de esas muertes el elemento común era el alcoholismo. Con ese descubrimiento las estadísticas sobre la enfermedad pasaron en muy poco tiempo de diez a treinta millones de personas.
Agradezcamos a Tano su valioso aporte y apoyemos las organizaciones que se esfuerzan por tender la mano a estos enfermos con su pavoroso padecimiento. No hay mejor forma de caridad humana.
El viernes 21 de febrero cumplió 20 años el histórico Centro Nacional de la Cultura. En solo ocho meses de intensos esfuerzos, “los toneles de melaza y maduración de ron y guaro de la Fábrica”, pasaron a ser un centro cultural extraordinario.
El Centro Nacional de la Cultura fue una realización de la Ministra de Cultura de entonces, doña Aida Fishman, quien supo incentivar- y hallar- el apoyo entusiasta de profesionales y trabajadores de diversas especialidades y, en particular el de los miembros de la Fundación que ella creó, quienes sin distingos de color político se sumaron a un objetivo nacional que trascendía esas diferencias. Con gran liderazgo la Ministra consiguió entusiasmar a cada uno de los factores necesarios para hacer realidad la benemérita entidad.
En lo personal estamos muy orgullosos del granito de arena que se nos permitió aportar como Presidente de la Fundación durante sus primeros cinco años. Ayudar a hacer crecer ese bebé, e irónicamente tener que defenderlo contra un siguiente Ministro de nuestra misma denominación política- que no ideológica- nos dejó una enorme satisfacción y es una flor que llevamos con orgullo en nuestro CV.
Doña Aida le ha dado reiteradas gracias a todos aquellos que la ayudaron con el proyecto pero, somos en realidad todos los costarricenses los que debemos agradecerle su coraje y su tesón.

Humberto Pacheco A.
vikocr@racsa.co.cr

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