Vladimir de la Cruz

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Miércoles 29 Abril, 2015

Pizarrón

Dignidad en el puesto y decencia pública


El próximo viernes 1° de mayo celebramos varios acontecimientos.
El primero da origen al día feriado de esta fecha, que es la rendición de William Walker el 1° de mayo de 1857, después de dos años de guerra en su contra, con el compromiso de que no volvería a Centroamérica, lo que no cumplió y le costó la vida en 1860.
Es un día para celebrar la victoria política y militar sobre el ejército filibustero y sus mercenarios norteamericanos, y de otras nacionalidades que con él venían. Es para afirmar la independencia, la libertad y la soberanía nacional.
El segundo es la gesta de los trabajadores de Chicago de 1886, asociada a la jornada de ocho horas de trabajo, y a las luchas generales de carácter social y laboral, que desde entonces se celebran en esta fecha, como día de balance de luchas realizadas y de plataforma de lucha para el año venidero.
En Costa Rica desde 1913, prácticamente de manera continua, con excepción de unos pocos años, se ha celebrado por los trabajadores organizados en sindicatos esta fecha de lucha, no de fiesta.
El tercero, que desde 1890, de manera regular, cuando el Presidente de la República por obligación constitucional entrega su informe ante la Asamblea Legislativa sobre el Estado de la Nación, sobre el año de trabajo transcurrido entre el 1° de mayo y el 30 de abril.
Con él, igualmente, están obligados a entregar un informe los ministros en los primeros 15 días de mayo. En estos informes se debe hacer un balance de la obra realizada, los problemas encontrados y sus soluciones y, en cierta forma, trazar la perspectiva del año venidero.
El Presidente en su primer Informe está obligado a rendir cuenta de los 34 puntos que encontró al asumir su gobierno, de deficiencias, y de corrupción, de los gobiernos anteriores, cuando pronunció con bombos y platillos su Informe de sus primeros cien días. Debe decir cómo ha enfrentado esos problemas, si persisten, cómo se están corrigiendo, si desaparecieron o se mantienen o si encontraron más.
El Presidente también tiene que dar cuenta de su Gabinete. A todos los ministros los ha estado amenazando, que los va a evaluar, que los puede cambiar, que ninguno está escrito en piedra y señaló que esos cambios se producirán antes de esta fecha. Hasta hoy no ha anunciado ninguno, salvo los que la fuerza de los hechos, porque se han ido voluntariamente, o se ha obligado a exhibir y a sustituir.
El cuarto, que en esta fecha se integra el Directorio Legislativo junto con los directorios de las 81 municipalidades.
Es importante que el Presidente de la Asamblea sea del partido de gobierno. La Asamblea trabaja seis meses al año en proyectos que envía el Poder Ejecutivo, en sus sesiones extraordinarias. Eso requiere coordinación y comunión de intereses desde la dirección legislativa.
Pero es necesario al frente del Legislativo un cambio. Henry Mora es al Legislativo hoy lo que el ministro Melvin Jiménez fue en el Ejecutivo, un estorbo para el trabajo parlamentario que necesita el Gobierno. Cuestionado por todas las fracciones opositoras, y por decisiones suyas consideradas antidemocráticas, debe dejar su puesto a Ottón Solís, Marcela Guerrero o Emilia Molina del PAC y, o a otro que surja de una Coalición Salvadora Legislativa.
Dignidad en el puesto y decencia pública demanda este momento político.


Vladimir de la Cruz