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Viernes 13 Octubre, 2017

Dieta mental de los colaboradores

Cada colaborador de una empresa tiene el potencial y/o la posibilidad de sacar un máximo aprovechamiento en su puesto, a través tanto de la excelencia en el desempeño, como en la generación de ideas innovadoras que fomenten un valor agregado en la organización. Pero además de esto, el lugar de trabajo se convierte en un espacio oportuno para el crecimiento personal y la adquisición de hábitos que promuevan el desarrollo individual, colectivo y corporativo.

Sin embargo, es común escuchar a las personas mencionar que no les alcanza el tiempo, que se sienten cansadas y estresadas, con dolores constantes de cabeza, de espalda, conflictos interpersonales, y con preocupaciones relacionadas con las actividades y responsabilidades laborales cotidianas.

Ante esta realidad es fundamental encontrar nuevos paradigmas, enfoques, metodologías y estrategias que permitan una mejor calidad de vida y una sana cultura empresarial, pues de esto depende que las empresas se encuentren renovadas en su quehacer, que cuenten con colaboradores motivados, relaciones interpersonales saludables y productivas, equipos de trabajo caracterizados por la contribución y el positivismo, y un clima empresarial donde se respiren el bienestar, armonía e innovación.

Esa tarea no es sencilla. Llegamos a ser profesionales con importantes y sobresalientes grados académicos, pero en muchas ocasiones, “analfabetos” en el tema del cuidado de la propia salud. Este “analfabetismo”, va tomando tal protagonismo, que puede llegar a provocar un desmejoramiento significativo en la calidad de vida, lo que podría traducirse a su vez en la aparición de enfermedades crónicas, que afectan a la persona en sus áreas profesional, familiar y social.

Es fundamental reflexionar acerca de la brecha que tenemos entre nuestro crecimiento profesional y nuestro bienestar. ¿Por qué esto es importante? Porque si no están nivelados, en algún momento ambos decaerán, generando una crisis en el colaborador.

Nuestra salud integral depende en mucho del bienestar mental, ya que nuestros hábitos cognitivos, conductuales y emocionales impactan directamente sobre nuestro estado físico e interpersonal. Es decir, la salud mental impacta significativamente las demás áreas de la salud, por eso existen las enfermedades psicosomáticas, que son enfermedades físicas con un antecedente psicológico.

Es importante, por tanto desarrollar una buena dieta mental en el ámbito laboral. En un artículo publicado con anterioridad, desarrollé el significado de dieta mental, y es oportuno recordarlo en este artículo. La palabra dieta procede del latín “diaeta” y esta a su vez del término griego “δíαιτα”, que significa “régimen de vida”. De manera que la dieta mental, se puede conceptualizar como el consumo de estímulos, información, factores y actividades que contribuyan a un sano régimen mental.

La dieta mental está relacionada con nuestros paradigmas, creencias, los modelos que seguimos, las lecturas que realizamos, los programas que vemos y escuchamos; nuestros hobbies y quehaceres. En el ámbito laboral, la dieta mental está vinculada con los hábitos en el trabajo, los propósitos que tengo hacia la organización, los aportes que deseo realizar y el enfoque que mantengo en cada una de las tareas asignadas.

Una saludable dieta mental en el trabajo implica guardar cortesía con los compañeros y además, evitar juicios de valor. De hecho, juzgar a los compañeros de trabajo es una de las cosas que más dañan la calidad de vida, la salud mental y con ello las relaciones interpersonales. Un colaborador que sigue una adecuada dieta mental, evita formar parte de actitudes negativas, de críticas y habladurías; al contrario, decide dar un alimento sano a su mente, basado en la constante introspección o revisión personal para el fortalecimiento de sus virtudes, el mejoramiento de sus defectos y potencialización de las relaciones. También una dieta mental en el trabajo se caracteriza por mantener una sana y asertiva comunicación, y desarrollar conversaciones que generen valor agregado.

La dieta mental de un colaborador en una empresa, igualmente se caracteriza por la formación y capacitación en temas específicos de crecimiento personal, liderazgo, habilidades sociales y asertividad, también la canalización del estrés y la ansiedad, el fomento de emociones positivas y conductas saludables. Importante resaltar que, para que los aprendizajes positivos se mantengan en el tiempo e interioricen, es fundamental ponerlos en práctica y estar en una constante actualización y formación.

De esta manera, un colaborador con una sana dieta mental, cree en sí mismo, inspira a los demás, utiliza palabras motivadoras, cree en su talento y en la capacidad de sus compañeros de trabajo. Se interesa por desarrollar hábitos positivos en el trabajo, para su beneficio y el de la empresa. También es una persona que enfatiza el feedbak efectivo, con el fin de reforzar en sus compañeros actitudes y conductas positivas. Pero además, es un colaborador que se siente respaldado y apoyado por su empresa, en la formación y promoción de dicha dieta mental. Así se obtiene un beneficio mutuo entre la empresa y el colaborador, caracterizado por elecciones que conllevan a un desempeño saludable y fructuoso.

Verónica Gutiérrez