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Diesel&Dust

Francisco Villalobos


Mi generación recordará este nombre. El nombre de un álbum de la banda australiana
Midnight Oil de 1988. Bueno eso es lo que tiene el proyecto de ley que de convertirse en tal sería seguro conocida como la ley del diésel. Yo la llamaría la ley del diésel y el polvo. Por lo que les voy a comentar. Otra referencia musical con sabiduría y crítica popular: “Another One Bites the Dust”, Queen 1980. ¿Estaremos mordiendo el polvo?
Es que la ley que regula la exoneración del diésel, junto con las regulaciones al tránsito por número de matrícula son medidas parche. Claro, no todo es achacable al gobierno de turno y al respecto hay una anécdota sobre Napoleón. Uno de sus generales sugirió sembrar árboles en los Champs Elysees para dar sombra en verano a las tropas francesas que partían a combate desde París. La corte militar se burló de la iniciativa, tomaría 20 años que tal siembra produjera sombra. Napoleón: por eso precisamente hay que iniciar la siembra de inmediato. Un equipo que hace 20 años gobernó, no previó entonces el tema energético (tampoco el fiscal) pero hoy reacciona.
Favor nos haría el gobierno actual en llevar a cabo un acto visionario: invirtamos hoy además en políticas públicas enfocadas a las energías alternativas que darán sus frutos no en dos años sino en 20.
Con eso, doy mi opinión sobre la ley del diésel. Ahora, lo del polvo: junto a las regulaciones para eliminar el impuesto al diésel, se reforma la ley de renta: se gravan con un 15% los intereses pagados a bancos extranjeros de primer orden, se elimina la medida unilateral para evitar doble imposición al pagar dividendos, intereses y otros y se elimina el impuesto especial a la banca off shore creado en 2001. Esto sí que es un cambio importante para nuestro medio, que se da fuera del contexto de una reforma fiscal y que como es siempre en este país, pone parches y remiendos, como hacemos con las calles, como hacemos con el tema energía.
Las figuras que se eliminan tienen un fuerte impacto en nuestro medio. Para comenzar se acaban los back to back. Luego, se declara la guerra a la banca off shore-in shore, pues al eliminar el tratamiento especial del 61 bis se abre la puerta para considerar que son residentes en Costa Rica y que deben pagar impuestos como los otros bancos y tercero se deben ahora volver a retener al efectuar pagos, especialmente a contribuyentes de Estados Unidos, por dividendos, regalías, intereses, comisiones y otros.
Estos cambios, que sin duda generarán muchos reacomodos en las prácticas fiscales de las empresas y no necesariamente generarán más recursos para la hacienda pública, son una oda a la forma en que se hace política fiscal en este país. Se tuvo el coraje para defender y luchar por el TLC, pero se ha declinado con extrema facilidad a plantear una reforma fiscal profunda que integre incentivos, baje las tasas corporativas, arregle de una vez por todas el tema de los precios de transferencia y ponga reglas claras en cuanto a temas como el que con esta reforma del diésel y el polvo, se pretende lograr. Con reformas parciales es imposible que los agentes económicos puedan planificar su crecimiento y tengan claro el impacto de sus negocios en el tiempo. Seguimos en esto mordiendo el polvo.
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