Deudas ahogan al PAC y Libertario
Las deudas ahogan al Movimiento Libertario y al PAC a dos años de las elecciones Shutterstock/La República
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Si el PAC y el Movimiento Libertario no pagan sus deudas tendrían problemas para encontrar financiamiento de cara a las elecciones de 2018.
Ambas agrupaciones políticas tienen pasivos superiores a los ¢1.000 millones, los cuales se generaron en la campaña presidencial de 2014.
La dificultad para conseguir préstamos ya se sintió en los comicios municipales, donde fue casi nulo el aporte del Libertario y el PAC a sus candidatos.
A dos años de las elecciones nacionales de 2018, las deudas ahogan a estos partidos.
Si no liquidan o disminuyen sus pasivos antes de que caliente la campaña, enfrentarían problemas para amarrar nuevos préstamos que les ayuden a pelear por la Presidencia de la República, ya que los bancos cierran las puertas del crédito a las personas, empresas o partidos políticos morosos.
Asimismo, si no se figura en las encuestas entre los contendores con más opciones de ganar, los prestamistas se abstienen de hacer inversiones riesgosas.
Actualmente, los contratos de préstamo o fideicomiso para los partidos durante la campaña, se basan en las proyecciones de acceso a la deuda política, la cual es la contribución que hace el Estado a esas agrupaciones después de los comicios para liquidar los gastos.
Sin embargo, esa ayuda solo la reciben los partidos que sumen diputados o que alcancen un 4% de los votos válidos para Presidente, lo que implica que solo los grupos exitosos tienen plata para pagar los créditos.
Por otra parte, financiarse exclusivamente con donaciones no es una opción factible si se quiere pelear por la Presidencia.
Las deudas del PAC y el Movimiento Libertario se generaron en las elecciones nacionales de 2014, y desde entonces han venido dando tumbos para pagar a sus acreedores.
En el caso del PAC, hay una deuda de unos ¢800 millones con el Banco Lafise, ya que el órgano electoral no reconoció ciertos gastos de campaña como los que se originaron en las “Rutas de la Alegría”.
A ello, hay que sumarle el cobro que hace la Caja por unos ¢300 millones por cuotas obrero patronales atrasadas. La semana pasada, el departamento de Cobro de esa institución inició el proceso de cierre de la sede del grupo rojiamarillo.
Mientras tanto, el Libertario tiene atrasada una cuenta con el Banco Lafise por unos ¢600 millones.
Entre las deudas de ese partido también se incluye un préstamo que hizo Otto Guevara como candidato, además de otros acreedores.
Los dos partidos ya buscan arreglos de pago con el Banco Lafise.
Ante la dificultad para conseguir préstamos, el PAC y el Movimiento Libertario casi no apoyaron económicamente a sus aspirantes a alcalde el pasado 7 de febrero.
En ese sentido, la tónica fue que cada cantón sufragara sus gastos con créditos personales, donaciones y voluntariado.
Los partidos apenas tendrían derecho a la deuda política por su participación en los comicios municipales, de acuerdo con los resultados obtenidos.
En cuanto a otros partidos como Liberación Nacional, el PUSC y el Frente Amplio, sus dirigentes consideran las deudas como mínimas y no tendrán incidencia en 2018, ya que estarán canceladas para entonces.

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