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Desde Pekín
Bicicletas en días calurosos

Luis Alberto Muñoz

Una de las características particulares de Pekín son las bicicletas dentro del ambiente urbano; actualmente se calcula que existen alrededor de 6 millones en la capital china, que cuenta con una población estimada de 17 millones de habitantes.
La ciudad extendida, contando los suburbios y alrededores, es del tamaño de la mitad de Bélgica.
Con una topografía bastante plana, la bicicleta se convierte en el medio económico e ideal para trasladarse.
Para ello se cuenta con una impresionante red de ciclovías que se distribuyen en canales exclusivos a través del mismo sistema de calles, avenidas y bulevares.
Lo que más llama la atención es que este medio de transporte es empleado por personas de todas las edades y sexo.
A pesar de haber sido un invento europeo, más precisamente alemán, la cultura china la asumió con tanta rapidez que hoy se considera parte esencial en la vida de muchos pekineses.
El ambiente de modernidad al que se ha sometido a la capital no ha sido un obstáculo para la bicicletas, más bien han logrado tomar mayor vigencia a partir de los esfuerzos por propagar una mentalidad más amigable con el ambiente y debido a los incrementos en el precio de los combustibles.
Es una pena que en Costa Rica el caos vial, la falta de infraestructura adaptada a este medio y principalmente la actitud agresiva de los conductores de vehículos de motor hayan desplazado a la bicicleta.
Durante un recorrido por las afueras del anillo olímpico, pude apreciar la cantidad de visitantes en las distintas sedes.
Solo tomando en cuenta periodistas, se calcula que hay unos 30 mil contando fotógrafos, camarógrafos y personal técnico.
Los volúmenes de tránsito de personas a lo largo de las vías que comunican los estadios no han bloqueado el resto de Pekín gracias al planeamiento y la ubicación de los distintos centros para las justas.
En cuanto al clima, mucho se ha mencionado sobre los niveles de polución. Sin embargo, desde mi perspectiva propiamente en el lugar de los hechos, lo que se percibe es un intenso calor mezclado con un alto nivel de humedad, cuyas brumas se levantan limitando la visibilidad.
En comparación con ciudades como Los Angeles o México Distrito Federal, no encuentro en Pekín las inconfundibles nubes de color marrón que caracterizan a estas megaciudades.
Lo cierto es que las olimpiadas coincidieron en el momento más caluroso de la ciudad, y las temperaturas promedio de 35 grados centígrados pueden derretir a cualquiera, sin embargo lo más denso es el ambiente bochornoso que se desprende de la humedad.
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