Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 23 Febrero, 2010


Desafortunado

La función pública debe ser un ejercicio ingrato y agotador. Cuando se está cerca de cumplir el plazo encargado constitucionalmente y, de paso, se mezcla con un ambiente electoral cargado de crítica, insinuaciones y ataque de lo actuado, el buen juicio debe tender a nublarse y lo racional ceder espacio a lo hepático.
No obstante lo anterior, el campo pagado que publicó el gabinete de la Administración Arias fue, en el mejor de los casos una horrible metida de pata. El momento, la forma y el contenido no pudieron ser más desafortunados ni contrarios a la intención que podría uno intuir conllevaba la publicación.
Primero, por lo inoportuno: A solo horas de que la candidata oficialista resultase preliminarmente vencedora en los comicios del 7 de febrero, los ministros manifestaron haber “recibido el resultado de las elecciones del 7 de febrero como la más contundente refutación de las falaces emitidas durante la campaña”.
Segundo, porque contrario al narcisismo que, podría concluir uno les motiva, el triunfo de doña Laura fue de ella y no una defensa del electorado de su gestión, como también se atribuyen en la publicación mencionada: “Con su voto, el pueblo de Costa Rica le dio masivamente su apoyo a este Gobierno y a la obra que iniciamos desde hace casi cuatro años”.
Tercero, porque según trascendió el jueves anterior en la prensa, el campo pagado no corresponde a un punto final, sino más bien a un punto y seguido. El Ministro de la Presidencia ha confirmado, que recopilan “lo que se dijo en campaña para hacer un análisis jurídico y tomar una decisión”, que presume uno, tendrá tintes de proceso judicial.
Cuarto, porque como en el contexto de la CCSS, eso de los campos pagados no solo no convence a nadie sino que por el contrario, contribuye a sembrar más dudas, empezando por la obvia: ¿Cómo pagaron el espacio en La Nación y el Diario Extra? Una aclaración, incluyendo copia del desembolso, no caería nada mal.
Termino por la justificación esgrimida de que “el campo pagado es producto de la defensa del honor de quienes laboran en el gobierno frente a los señalamientos generalizados realizados por los partidos de oposición”. Frente a todo lo anterior, y en especial a lo último, hubiese bastado repasar a Aristóteles quien 400 años antes de Cristo había dicho “La mayoría de los hombres son malos jueces de sus propios asuntos”.
Déjenle el espacio a doña Laura no solo para disfrutar de su elección, sino también para hacer gobierno muy a pesar de las intenciones continuistas del presente.