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Lunes 12 Enero, 2009

Deporte, alternativa en época de crisis


El mundo vive tiempos difíciles que rememoran pasajes amargos y hasta deletéreos de la historia universal, no solo en el aspecto económico, sino en muchas otras aristas, cuyo centro es el ser humano: origen y fin, causa y efecto de la situación actual.
Quiero profundizar en el deporte, competitivo y recreativo, pues lo considero cuerda acrisolada para resistir los sopetones que se acercan, y cuya longevidad depende de cuán complicado y extenso sea el macramé financiero y, por antonomasia, a la astucia y a la sabiduría para disociar los enredos que nosotros mismo hemos tejido.
Según el DRAE, el deporte es la (1) “actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas” y, lo que considero clave: (2) “recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre”. Con esto, quiero destacar la importancia, usualmente tomada a la ligera, del deporte recreativo como acicate generador de salud física y mental y como alternativa para la sociedad, en especial para niños y jóvenes, frente al alcoholismo, la drogadicción y demás patologías sociales.
La recreación es complemento ineludible para la competencia deportiva, porque el atleta requiere momentos lúdicos per se, donde olvide temporalmente el entrenamiento draconiano y los aforismos de la competencia. Incluso, no quiero obviar la necesidad de recreo y ejercicio de los entrenadores, no solo para que dejen de gastar dinero en leotardos más grandes o en comidas “más sanas”, sino para que aflojen las “herramientas” de su trabajo, incluidas, la inteligencia, —“las astucias— de la razón” y la memoria.
Asimismo, inversamente, la recreación requiere una dosis de —digámoslo así— axiomas como incentivos para la participación, necesarios en un país que está perdiendo sus mejores cartas de identidad frente a las tentaciones foráneas; no obstante, esto es una cuestión antropológico-cultural que merece otro análisis. Por ejemplo, ¿cómo sería una competencia de juegos tradicionales en el parque central de cualesquiera cantones costarricenses, con premios simbólicos? Sin dudas, algo idóneo para los tiempos que se divisan.
El deporte competitivo y recreativo clama por una estrategia nacional que saque al país de la vodevil deportiva en la que ha caído. No solo en el fútbol, sino en el deporte en general. Este, demanda una cosmovisión holística que desplace análisis sustentados en el rating e intereses económicos, discriminando las demás prácticas deportivas sustantivas, por su proceso y sus resultados.
Hoy, lo más certero es abandonar el ensañamiento y la deconstrucción de la juventud que viste de negro o usa el cabello largo, o de quienes patinan o hacen acrobacias; por el contrario, abrámosles espacios para que practiquen seguros sus deportes recreativos y lidiemos, lúcidos y objetivos, contra la creciente asociación de términos tales como patineta-marihuana o patinador-drogadicto; porque esas “metonimias” son la excepción y no la regla.
Por último, exhorto a todos los comités de deportes, a las asociaciones, a los equipos y a los clubes, de la mano con las instancias gubernamentales o no gubernamentales, para que unan esfuerzos, primero, por el rescate de los sectores más vulnerables, y luego con ese potencial humano casto del Wii o del Blu-ray, consolidar el deporte recreativo y competitivo.

José Pablo Salazar A.
Vocal
Comité Cantonal de Deportes y Recreación
Heredia